mi茅rcoles, 6 de febrero de 2019

¿D贸nde estabas entonces?


Hay que ver c贸mo pasa el tiempo. Tras una trepidante transici贸n de a帽o reci茅n despedida con el sobrevuelo de la sonda New Horizons a Ultima Thule (enfocado a su siguiente objetivo) y con China poniendo seres vivos en la cara oculta de la Luna (donde incluso una de las semillas que enviaron brot贸), ha pasado ya un a帽o desde que Space X consiguiera -despu茅s de varias cancelaciones- probar su Falcon Heavy despu茅s de una serie de retrasos que tuvieron en vilo a todos los espacio-trastornados del mundo. 



El Falcon Heavy es un cohete espacial lejos de ser conocido por tener tres propulsores de primera etapa en lugar de uno 煤nico (Falcon 9) que suele poner en 贸rbita los sat茅lites y las cargas para la ISS, que ya hemos normalizado que cuando se separa a decenas de kil贸metros de altitud vuelve y aterriza en suelo firme o, ojo, en una barcaza en medio del oc茅ano. Si te dicen esto en 2010 pensar铆as que estaban locos. Por si eso fuera poco, Elon Musk decidi贸 probarlo utilizando como carga 煤til necesaria su Tesla rojo descapotable personal, “conducido” por un maniqu铆 vestido de astronauta mientras sonaba a todo trapo el cl谩sico “Starman” de David Bowie… para el que los ingenieros hab铆an programado un viaje a orbitar Marte. Nadie pensaba que todo eso saldr铆a bien. Que algo fallar铆a. Pero no. Sali贸 todo a la perfecci贸n y hoy, un a帽o despu茅s, Starman viaja rumbo al planeta rojo en un descapotable a miles de kil贸metros por hora hasta ser atrapado por la gravedad marciana. Claro, mientras todo eso pasaba, y como ya he comentado, dos de las tres primeras etapas del “bicho” volv铆an y aterrizaban ... ¡simult谩neamente! Ciencia-ficci贸n en la vida real.


Aquello ocurri贸 el 6 de febrero pasado. Avanzamos exponencialmente como especie, para lo bueno y para lo malo. La propia existencia nos complica la vida con retos; menos mal que las capacidades de los que vienen est谩n cada vez m谩s desarrolladas ex-profeso para superarlos… pero siempre-siempre-siempre apoy谩ndose en lo que otros y otras fueron descubriendo experimentando o por puro azar, registrando todo cuanto pod铆an y haciendo honor al m茅todo cient铆fico que tantos 茅xitos ha dado a los hom铆nidos desde el principio de sus tiempos sobre la Tierra. Una retroalimentaci贸n que genera progreso, gracias a la cual podemos disfrutar de hitos fascinantes hechos realidad como haber pisado la Luna o estar pensando en pisar Marte. A nivel astron贸mico sabemos tambi茅n mucho m谩s sobre planetas a millones de a帽os-luz con condiciones de habitabilidad -tal como la conocemos-, exploramos lo que ocurri贸 hace miles de millones de a帽os gracias a la detecci贸n de ondas gravitacionales, estudiamos cuerpos m谩s all谩 de Plut贸n y tomamos muestras de asteroides para traerlas a casa y analizarlas, etc, etc, etc… Todo ello en una confluencia de disciplinas que enamora a los que en ellas trabajan y que, bien contada, atrapa a los que no las conocen. Visto desde un prisma de diversidad cultural cient铆fica enormemente satisfactorio y alentador, a pesar de los pesares… porque, no nos enga帽emos, los recortes en ciencia impactan en los laboratorios como los meteoritos: s贸lo si te tocan sabes que han pasado, y son sorprendentes (o no). Y por eso lo que realmente debemos transmitir es que sin ciencia no hay futuro, que necesitamos muchos actos ciencia-ficci贸nicos para que nuestras imaginaciones vuelen y sigan existiendo personas que deseen navegar entre lo cu谩ntico y lo inconcebiblemente grande.

Por todas esas cosas nos preguntamos «¿no es maravillosa la ciencia?». Ya lo digo yo: s铆, es maravillosa.