lunes, 8 de abril de 2019

No hay quinto malo

La vida es eso que pasa sin que nos demos cuenta. Y que, cuando nos damos cuenta, es tan tarde que nos gustar√≠a viajar atr√°s en el tiempo para “arreglar algunas cosillas” que no hicimos en su momento. Yo no soy menos, y tambi√©n me pasa. Constantemente. Sin embargo, no todas las decisiones que tomamos durante nuestra edad adulta son malas. Ni mucho menos. De hecho, me atrever√≠a a afirmar que las buenas son much√≠simas m√°s que las malas, solo que estas √ļltimas perduran m√°s en el tiempo por esa maldita capacidad que nuestro cerebro ha adquirido durante millones de a√Īos de evoluci√≥n: la memoria. Un amigo psic√≥logo siempre me dice que tendemos a olvidar las cosas malas antes que las buenas, porque del mismo modo que nuestra mente tiene a bien recordar cosas, tampoco es tonta y no le gusta autoflagelarse en exceso.

En abril de 2014 yo estaba en un momento de esos de mi vida en los que ve√≠a que algo iba a pasar, y que no era precisamente bueno. As√≠, antes de la Semana Santa, me comunicaron en el trabajo que no volviera, que hab√≠a que recortar plantilla y que yo era el primero de la lista. Finiquito y pa´ casa. Lo acept√© y asum√≠, pero durante esa √ļltima semana y media me dediqu√© a pensar por qu√© hab√≠a pasado. Me empec√© a intoxicar con la informaci√≥n que empezaba a salir en las noticias con la que los liberales hicieron de su corrupci√≥n mi tumba laboral. M√°s beneficios. Siempre m√°s que el a√Īo anterior, o igual, al menos. Y entonces empec√© a escribir lo que me sal√≠a del h√≠gado. Mi alcance por aquel entonces estaba m√°s cerca de 0 personas que de 10. Y aunque a algunos les gustaba, a otros no tanto. Mientras en el blog hablaba exclusivamente de pol√≠tica, en el perfil de Twitter que cre√© comentaba cosas curiosas que encontraba a golpe de Google. Un camino que inevitablemente hube de separar all√° por 2016, cuando mi cerebro estaba m√°s reposado y pregunt√© a los 2.000 seguidores que ten√≠a cuando eso a ver qu√© prefer√≠an. Se conoce que la gente estaba aburrida de tanta mala noticia y si me hac√≠an caso era porque aportaba otras cosas a su timeline que no fueran enlaces a las disertaciones de mi blog. 

Cambi√© el tercio, aunque todav√≠a hoy asoma de vez en cuando el empleado de ETT que qued√≥ dentro de m√≠ despu√©s de estar casi 15 a√Īos trabajando con contratos “Fin de obra”. Ya sab√©is, la memoria… pero con ese cambio de tercio, mi repercusi√≥n tambi√©n cambi√≥. De repente, cosas emocionantes empezaron a ocurrir en mi yo virtual, a pesar de que la vida real fuera lo dura que fue durante aquel per√≠odo. Empec√© a valorar que hubiera gente por todo el mundo a la que lo que alguien como yo tuitease les pareciera interesante. Comentaban, daban √°nimos, debat√≠an. Los modernos lo llaman “crear una comunidad”. Hoy, con la cabeza mirando hacia atr√°s veo como 50.000 personas siguen un perfil que tendr√° sus cosas buenas y sus cosas malas, pero que jam√°s ha enga√Īado a nadie, creo. Un tipo raro, de izquierdas (que a veces lo hace saber aunque no debiera), que encuentra v√≠deos y fotos en la web y los sube a Twitter relacion√°ndolos con temas variados que cada vez tienen m√°s adeptos en esa red social. En ellos, normalmente, la f√≠sica duele, la qu√≠mica sorprende, la geolog√≠a se concibe y la biolog√≠a fascina… no sin haber lecciones de vida, reflexiones, o refranes descritos gr√°ficamente.

En cierta ocasi√≥n, de potes con Eneko  (@becarioenhoth) y el flamante presentador del programa de divulgaci√≥n cient√≠fica «√ďrbita Laika», Eduardo S√°enz de Cabez√≥n (@edusadeci), durante el patr√≥n para comer de Naukas en Bilbao, coment√© que muchas veces no consigo explicar lo que aprendo porque no entiendo de todo -de hecho, no entiendo de casi nada-, y Edu me dijo que eso era bueno, y que hiciera virtud de ello. Que, a veces, explicar matem√°ticas a alguien no interesado tiene que hacerse yendo a su terreno, bajando al barro del vocabulario coloquial. Y que el hecho de no tener formaci√≥n pod√≠a ser una carta muy buena a jugar. Entender un concepto complejo desde mi punto de vista no-iniciado puede hacer que alguien sin formaci√≥n como yo lo entienda tambi√©n si se lo explico como yo lo he entendido. Me pareci√≥ que ten√≠a sentido lo que Edu me dijo en aquel bar de la Plaza Campuzano de Bilbao, y me anim√≥ mucho a seguir con esta historia.

Hoy hace cinco a√Īos. 

Un lustro de Leonardo D´Anchiano, con miles de personas sabiendo de mi existencia y con peque√Īos aportes en un mundo en el que cada vez que tengo que buscar algo de info para ilustrar un v√≠deo me siento un intruso, adem√°s de un perfecto ignorante... pero que va poquito a poco labr√°ndose una identidad que la vida le ha permitido. Qui√©n me iba a decir que en cinco a√Īos publicar√≠a para una revista como Principia Magazine (@principia_io), o que tendr√≠a una l√≠nea de dise√Īo de camisetas frikis para Nabla (@delnabla), o que personalidades de muchos √°mbitos considerasen interesante mi perfil, e incluso mi persona una vez desvirtualizados. Celebrities, pol√≠ticos, artistas, catedr√°ticos de universidad, youtubers, profesores de instituto, periodistas, hombres y mujeres del tiempo… para m√≠ es todo un orgullo, y si mi madre a sus 85 a√Īos o mi padre a sus 88 concibiesen el concepto de “crear una comunidad” que no sea la de discutir entre vecinos, seguro que estar√≠an orgullosos de m√≠ tambi√©n.


Much√≠simas gracias a todos y ¡¡larga vida a Leonardo D´Anchiano!!

s√°bado, 16 de marzo de 2019

Historia de un sue√Īo de juventud.

A veces los sue√Īos se cumplen. Tendiendo a cumplirse m√°s los que son menos ambiciosos, eso s√≠. El mi√©rcoles, 13 de marzo de 2019, ser√° una fecha grabada a fuego en mi autoestima y la de algunos buenos amigos que nos hemos ido encontrando por la vida.




Durante los largos veranos en los que a√ļn no se tiene carn√© de conducir, mi grupo de amigos y yo nos sent√°bamos en los bancos del paseo de nuestro pueblo y habl√°bamos de cosas que por aquel entonces eran cotidianas en las conversaciones de adolescentes, aunque si algo distingu√≠a nuestra cuadrilla de otras era un palpable inter√©s por la ciencia y la tecnolog√≠a. En mi caso, quiz√° buena parte de culpa para hablar de esos temas la tuvieran -por orden cronol√≥gico- mi hermana y mi t√≠o Pepe con sus regalos frikis cuando estaba en primaria, la revista Muy Interesante que llegaba religiosamente a mi casa bajo el sobaco de uno de mis hermanos y las suscripciones a la National Geographic -entre otras- de la biblioteca del instituto en la que sol√≠amos quedar para hacer los trabajos de clase. Curiosamente, apenas uno de todos los que √©ramos podr√≠a considerarse alumno ejemplar (sac√≥ matr√≠cula de honor de nota media y termin√≥ siendo -creo recordar- la 3¬™ o 4¬™ mejor nota de su promoci√≥n de fisioterapeutas). Los dem√°s no √©ramos tontos, y por aquel entonces sab√≠amos perfectamente que la constancia no era la mayor de nuestras virtudes, el futuro se encarg√≥ de darnos la raz√≥n en eso. Pero habl√°bamos. Mucho. Horas y horas. Las pir√°mides y Egipto, Roma, neurolog√≠a, biolog√≠a, Grecia, qu√≠mica, los nazis, los dinosaurios, f√≠sica, extraterrestres en pleno apogeo de Murder y Scully... Cuando cambi√© de cuadrilla por circunstancias propias de la vida que cada uno encarrila cuando se "hace mayor", me di cuenta de lo especiales que eran mis amigos del instituto. Jam√°s pens√© que echar√≠a de menos aquellas conversaciones porque nadie m√°s hablaba de esos temas que a nosotros nos chiflaban, y que puede que hasta fortalecieran nuestro v√≠nculo. Decid√≠ entonces no perder el contacto en la medida de lo posible porque las charlas del resto de gente me llegaban a aburrir, y pensaba que ser√≠a normal que en un pueblito cercano a Bilbao lo normal era que no hubiera nadie interesado por la ciencia o la tecnolog√≠a. Y ya en el pueblo de veraneo, de 300 habitantes, ni les cuento, queridos lectores. 

Para mi desgracia, normalic√© la ausencia de ciencia en mi entorno, y solo pod√≠a a√Īorar todas aquellas cosas de las que habl√°bamos en los bancos del paseo.

Pas√≥ media vida desde entonces, incluyendo casi 15 a√Īos trabajando en un sector que -al menos- me hac√≠a sentir realizado: el aeron√°utico. Aprender c√≥mo son y c√≥mo funcionan los motores de los aviones era una de las preguntas que nos hac√≠amos durante la adolescencia cuando uno pasaba por encima de nuestro pueblo dejando las estelas de condensaci√≥n. Ya entonces descart√°bamos que fueran chemtrails. Aquel descubrimiento me hizo incluso quedar con alguno de ellos para garabatearles una secci√≥n de motor de avi√≥n y explicar lo que pasa ah√≠ dentro -a grandes rasgos-. Aquella √©poca de mi vida termin√≥ y tras el salto al vac√≠o de verme abocado al paro, decid√≠ distraer mi mente. As√≠ fue como hace casi un lustro me met√≠ en este berenjenal que muchos ya conoc√©is. Un blog, twitter, instagram, Facebook… Leonardo D´Anchiano se encarg√≥ de resucitar toda esa curiosidad que siempre tuve latente y empec√© a consumir en privado lo que antes hac√≠a en grupo durante mi adolescencia: art√≠culos cient√≠ficos, libros sobre ciencia, historia...  Y sin diferencias notables sobre la adolescencia: lo que buscaba era compartirlo con m√°s gente. Usar la red para aprender, pero tambi√©n para que del mismo modo que yo aprend√≠a, pudiera despertar la curiosidad en otros. Bendito internet. 

De repente, resulta que mi lista de "amigos virtuales" consume la misma mandanga que yo en la web y aunque durante a√Īos son poco m√°s que una foto con 140 caracteres a su lado, un buen d√≠a se convierten -nos convertimos- en personas de carne y hueso. Lo llaman "desvirtualizar". Los hay profesores de instituto, investigadores, community managers, actores, escritores... Gente brillante con CVs tan apabullantes en comparaci√≥n al m√≠o como su cercan√≠a para conmigo. Gente potente. Y me encanta estar con ellos, porque no me canso de o√≠rles hablar. Mucho. Entre ellos hay una persona que un buen d√≠a se acuerda de m√≠, del @becarioenhoth y, para mi sorpresa, de Balmaseda, el peque√Īo pueblo cercano a Bilbao. Hablo de Juan Ignacio P√©rez, I√Īako (@uhandrea en twitter e instagram), director de la C√°tedra Cient√≠fica de la EHU-UPV, e incansable trabajador por la causa: promulgar la cultura cient√≠fica en la sociedad. Una persona incre√≠ble con la que apenas paso una hora AL A√ĎO, y que sin embargo se acord√≥ de nosotros ese d√≠a. Pod√≠a no haberlo hecho.


El pasado mi√©rcoles, 25 a√Īos despu√©s de que sucediera toda aquella historia de los bancos del paseo de Balmaseda, la Casa de Cultura acog√≠a la presentaci√≥n de un evento -el primero de muchos- sobre una iniciativa colaborativa del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Cient√≠ficas) y la FECyT (Fundaci√≥n Espa√Īola para Ciencia y Tecnolog√≠a). Su nombre es Ciudad Ciencia, y con lo poquito que he tenido que hacer para que llegue hasta mi casa, me siento orgulloso de que los habitantes de mi pueblo tengan la posibilidad de tener especialistas en muy diversos campos de la ciencia que son enviados a Balmaseda para contar sus investigaciones, para hacer teatro en clave cient√≠fica, para presentar exposiciones o realizar excursiones o talleres como el del chocolate que tuvimos el otro d√≠a. 


Por muy mal que pens√©is que lo hac√©is en la vida, recordad que no todo tiene que ser aqu√≠ y ahora, y que seguramente lo mejor est√© por venir. Conocer√©is gente fant√°stica, sonreir√©is como un cr√≠o cuando ve√°is que aport√°is algo a los dem√°s… y eso es una sensaci√≥n maravillosa, os lo digo yo.

miércoles, 6 de febrero de 2019

¿D√≥nde estabas entonces?


Hay que ver c√≥mo pasa el tiempo. Tras una trepidante transici√≥n de a√Īo reci√©n despedida con el sobrevuelo de la sonda New Horizons a Ultima Thule (enfocado a su siguiente objetivo) y con China poniendo seres vivos en la cara oculta de la Luna (donde incluso una de las semillas que enviaron brot√≥), ha pasado ya un a√Īo desde que Space X consiguiera -despu√©s de varias cancelaciones- probar su Falcon Heavy despu√©s de una serie de retrasos que tuvieron en vilo a todos los espacio-trastornados del mundo. 



El Falcon Heavy es un cohete espacial lejos de ser conocido por tener tres propulsores de primera etapa en lugar de uno √ļnico (Falcon 9) que suele poner en √≥rbita los sat√©lites y las cargas para la ISS, que ya hemos normalizado que cuando se separa a decenas de kil√≥metros de altitud vuelve y aterriza en suelo firme o, ojo, en una barcaza en medio del oc√©ano. Si te dicen esto en 2010 pensar√≠as que estaban locos. Por si eso fuera poco, Elon Musk decidi√≥ probarlo utilizando como carga √ļtil necesaria su Tesla rojo descapotable personal, “conducido” por un maniqu√≠ vestido de astronauta mientras sonaba a todo trapo el cl√°sico “Starman” de David Bowie… para el que los ingenieros hab√≠an programado un viaje a orbitar Marte. Nadie pensaba que todo eso saldr√≠a bien. Que algo fallar√≠a. Pero no. Sali√≥ todo a la perfecci√≥n y hoy, un a√Īo despu√©s, Starman viaja rumbo al planeta rojo en un descapotable a miles de kil√≥metros por hora hasta ser atrapado por la gravedad marciana. Claro, mientras todo eso pasaba, y como ya he comentado, dos de las tres primeras etapas del “bicho” volv√≠an y aterrizaban ... ¡simult√°neamente! Ciencia-ficci√≥n en la vida real.


Aquello ocurri√≥ el 6 de febrero pasado. Avanzamos exponencialmente como especie, para lo bueno y para lo malo. La propia existencia nos complica la vida con retos; menos mal que las capacidades de los que vienen est√°n cada vez m√°s desarrolladas ex-profeso para superarlos… pero siempre-siempre-siempre apoy√°ndose en lo que otros y otras fueron descubriendo experimentando o por puro azar, registrando todo cuanto pod√≠an y haciendo honor al m√©todo cient√≠fico que tantos √©xitos ha dado a los hom√≠nidos desde el principio de sus tiempos sobre la Tierra. Una retroalimentaci√≥n que genera progreso, gracias a la cual podemos disfrutar de hitos fascinantes hechos realidad como haber pisado la Luna o estar pensando en pisar Marte. A nivel astron√≥mico sabemos tambi√©n mucho m√°s sobre planetas a millones de a√Īos-luz con condiciones de habitabilidad -tal como la conocemos-, exploramos lo que ocurri√≥ hace miles de millones de a√Īos gracias a la detecci√≥n de ondas gravitacionales, estudiamos cuerpos m√°s all√° de Plut√≥n y tomamos muestras de asteroides para traerlas a casa y analizarlas, etc, etc, etc… Todo ello en una confluencia de disciplinas que enamora a los que en ellas trabajan y que, bien contada, atrapa a los que no las conocen. Visto desde un prisma de diversidad cultural cient√≠fica enormemente satisfactorio y alentador, a pesar de los pesares… porque, no nos enga√Īemos, los recortes en ciencia impactan en los laboratorios como los meteoritos: s√≥lo si te tocan sabes que han pasado, y son sorprendentes (o no). Y por eso lo que realmente debemos transmitir es que sin ciencia no hay futuro, que necesitamos muchos actos ciencia-ficci√≥nicos para que nuestras imaginaciones vuelen y sigan existiendo personas que deseen navegar entre lo cu√°ntico y lo inconcebiblemente grande.

Por todas esas cosas nos preguntamos «¿no es maravillosa la ciencia?». Ya lo digo yo: s√≠, es maravillosa.

martes, 1 de enero de 2019

2018: Varias odiseas en el espacio

Con la vista puesta en lo que nos deparar√° 2019 en materia de nuevas misiones espaciales y an√°lisis de resultados de las ya existentes, me gustar√≠a hacer un breve repaso a lo que ha pasado este a√Īo, aunque hay tanto que contar, que es posible que me deje muchas cosas.



Desde tiempos inmemorables, el ser humano ha querido saber qu√© hay m√°s all√° de la colina, y apoy√°ndonos en la experiencia de nuestros antepasados hemos conseguido llegar al punto en el que nos encontramos hoy. Lo definir√≠a perfectamente el evento que tendr√° lugar en la madrugada de esta Nochevieja con el sobrevuelo de la sonda de la NASA New Horizons en un objeto del Cintur√≥n de Kuiper: Ultima Thule. Si no estabais muy “perjudicados” a las 6.30h a.m. (hora peninsular espa√Īola), quiz√° pudierais seguirlo en directo. Bueno, en riguroso directo no. La se√Īal tardar√° un buen rato en llegar…

Pero dejemos el a√Īo nuevo para otro momento y comencemos a recordar lo que ha ido pasando. El ser humano ha llegado a lugares rec√≥nditos de nuestro Sistema Solar, e incluso se ha propuesto avanzar tecnol√≥gicamente para poder llegar m√°s all√°. Citius, altius, fortius. Y, ojo, a nivel internacional. Cada vez m√°s pa√≠ses invierten en tecnolog√≠as aerospaciales y colaboran entre ellos, sabedores de que juntos avanzamos m√°s r√°pido. Saltamos de 2017 a 2018 con la miel en los labios por las sucesivas cancelaciones del Falcon Heavy de SpaceX. Lo cierto es que era algo demasiado grande como para no esperarlo con ansiedad. 

Las naves con fines comerciales que iniciar√≠an sus tests en 2018, lo pospusieron para este a√Īo en el que entramos. La NASA supervisa en ellas los desarrollos del Starliner en el Atlas V y la Dragon 2 en el Falcon 9.


En cuanto a cohetes se refiere, tenemos que mencionar los diferentes pasos en innovaci√≥n tecnol√≥gica que se han llevado a cabo. En enero se lanz√≥ el segundo cohete “Electron”, despu√©s del fallo del primero, y alcanz√≥ la √≥rbita en la que desplegar sus CubeSats. El primero en el que interviene alimentaci√≥n el√©ctrica en el proceso de combusti√≥n. En febrero, Jap√≥n lanz√≥ el cohete sonda SS-520-5 a vuelo suborbital en el que envi√≥ tres CubeSats en lo que ha sido el veh√≠culo m√°s ligero y peque√Īo lanzado nunca al espacio.

El 6 de febrero, millones de personas vivimos un hecho que por mucho que algunos lo denominen un simple test, lo cierto es que SpaceX supo sacar -y pudo- el rendimiento a una de las extravagancias de su jefe, Elon Musk. No se probaba el Falcon Heavy. SE PROBABA el Falcon Heavy, para mandar rumbo a Marte su carga √ļtil -in√ļtil para muchos, insisto-: un maniqu√≠ vestido de astronauta llamado Starman al volante del Tesla rojo descapotable mientras sonaba el cl√°sico de David Bowie… pero no acababa ah√≠ la cosa. Mientras eso ocurr√≠a, la incre√≠blemente satisfactoria capacidad de recuperaci√≥n de la primera etapa del Falcon 9 viv√≠a su versi√≥n m√°s excelsa y cinematogr√°fica con el aterrizaje simult√°neo de las dos unidades que hab√≠an ayudado a poner en √≥rbita el Falcon Heavy. Fue glorioso y memorable a partes iguales. La realidad superando a la ficci√≥n, una vez m√°s. Una catarsis espacial a la que millones de personas en todo el mundo estuvimos enganchados con la emoci√≥n de un cr√≠o.



Cualquier cosa que os cuente ahora puede que no os parezca tanto, lo sé, pero no por ello dejaré de hacerlo. Al fin y al cabo, esto es un resumen y hay que meter todo lo relacionado con el tema.

En mayo, la NASA segu√≠a dando pasitos de gigante para estudiar Marte, no vaya a ser que en un futuro haya que ir y no tengamos ni idea de qu√© pasa all√≠. Por eso lanz√≥ la misi√≥n MarsInSight, con la que se est√° estudiando la actividad s√≠smica del planeta rojo gracias a la tecnolog√≠a implantada en el rover que aterriz√≥ en suelo marciano el pasado mes de noviembre despu√©s de medio a√Īo de viaje. Toda una gesta debida a la dificultad de tomar tierra all√≠ “por culpa” de la d√©bil atm√≥sfera que obliga a frenar desde los 17.000 km/h a los 8 km/h en esos “7 minutos del p√°nico”, como los llaman en el mundillo. Paraca√≠das, escudo t√©rmico, retropropulsi√≥n y cruzar los dedos. No hace m√°s, ni menos. Que le pregunten a la sonda Schiaparelli, por ejemplo… 


En junio la sonda japonesa Hayabusa2 alcanz√≥ su objetivo: el asteroide Ryugu. La misi√≥n tambi√©n parece de pel√≠cula, si no fuera porque lo que va a hacer YA SE HA HECHO. Acercarse a la superficie, desplegar su brazo rob√≥tico, taladrar y recoger varios gramos de polvo para traerlos a la Tierra y analizarlos. Os he dicho que lo del Tesla al espacio era mucho, pero compar√°ndolo con esto parece un juego de ni√Īos ¿eh?… 


En agosto, NASA lanzaba ni m√°s ni menos que a explorar el Sol la sonda Parker Solar Probe. El lema que dieron a los medios fue puro marketing: "Una misi√≥n para tocar el Sol". La culminaci√≥n a un proyecto concebido durante la d√©cada de los 90. Su objetivo es sobrevolar la corona solar a unos 6 millones de kil√≥metros de distancia de nuestra estrella para conocer m√°s sobre su campo magn√©tico, sobre el viento solar y los diferentes procesos que ah√≠ tienen lugar. Utilizar√° Venus repetidamente como asistente gravitatorio para disminuir su perihelio orbital. Si os pregunt√°is c√≥mo va a ser posible eso, con el calor que har√° tan cerca del sol, pues la respuesta la tiene la tecnolog√≠a. Un escudo protector de carbono reforzado de m√°s de 11cm. capaz de soportar hasta 1.377¬ļC. Si ese escudo no est√° bien orientado entre la radiaci√≥n y los instrumentos, el instrumental se freir√≠a en segundos, as√≠ que los 8 min. de retardo de se√Īal hacen que sea la propia nave la que deba autorrecolocarse. Todo un reto que llegar√≠a en noviembre a realizar su primer perihelio, viajando m√°s r√°pido que cualquier otro artefacto.


Octubre fue un mes de lo m√°s ajetreado. El d√≠a 20 tuvo lugar el lanzamiento de la misi√≥n Bepi Colombo, colaboraci√≥n entre JAXA y ESA rumbo a Mercurio. Una misi√≥n de 10 a√Īos con m√ļltiples flyby´s en la que all√° por 2025 se desplegar√°n dos orbitadores para estudiar el planeta. Desde la Messenger de NASA no se hab√≠a tenido en cuenta a nuestro vecino m√°s peque√Īo.  En el terreno de los vuelos tripulados a la Estaci√≥n Espacial Internacional, la misi√≥n Soyuz MS-10 fue abortada por un fallo t√©cnico y sus astronautas deber√°n esperar a marzo de 2019 para volar en la Soyuz MS-12. El d√≠a 27 se lanz√≥ el Zhuque-1, primer cohete desarrollado en el sector privado en China -aunque no consigui√≥ llegar a la √≥rbita-. 



En diciembre, la empresa Virgin Galactic, del otro extravagante del sector, Richard Branson, envi√≥ su SpaceShipTwo por encima del l√≠mite de las 50 millas que la Administraci√≥n Federal de Aviaci√≥n norteamericana define como “espacio”. Adem√°s, la misi√≥n OSIRIS-REx llegaba a Bennu para algo similar a lo que la Hayabusa2 en Ryugu.


La OSIRIS-REx ha batido en la Nochevieja dos r√©cords: Bennu ser√° el astro m√°s peque√Īo alrededor del que nunca hayamos puesto una sonda en √≥rbita y tambi√©n ser√° la √≥rbita de m√°s baja altura de siempre… y todo eso ha ocurrido a 108 millones de kil√≥metros de aqu√≠. Tremendo colof√≥n a un a√Īo fant√°stico al que hay que a√Īadir (aunque ya sea 2019) la confirmaci√≥n del buen estado de la misi√≥n New Horizons sobre el asteroide 2014 MU69, al que coloquialmente se ha denominado Ultima Thule. (Espero poder realizar una entrada sobre ello en cuanto comiencen a confirmarse datos e im√°genes del sobrevuelo que tuvo lugar a las 6.33h hora peninsular espa√Īola del 1 de enero de 2019.) Algunos celebraron las campanadas de fin de a√Īo, y otros celebramos los 111 lanzamientos realizados exitosamente (de 114), las 8 actividades extravehiculares (o paseos espaciales) y, en definitiva, la ciencia que estamos llegando a hacer a millones y millones de kil√≥metros de nuestra casa.