jueves, 31 de agosto de 2017

Florence, el asteroide que NO CHOCAR√Ā con la Tierra

No, ma√Īana tampoco se acabar√° el mundo. Esta entrada es s√≥lo para advertiros de eso: a pesar de Florence, el mundo no se va a acabar. Tenemos a toda la maquinaria que crea titulares clickbaits empe√Īada en lo contrario, con recreaciones para ilustrar la noticia que son cuanto menos hollywoodianos. Las tres im√°genes siguientes son un ejemplo de lo que hablo. La Vanguardia, RTVE y 20minutos.




Para evitar eso, he decidido hacer algo a escala para que los √≥rdenes de magnitud que nos meten por los ojos en las televisiones no parezcan lo que no son. Es tan f√°cil como buscar un poquit√≠n y difundirlo con un m√≠nimo rigor. 

El tama√Īo del asteroide Florence, seg√ļn la propia web de la NASA es de unos 4.4 km. Y pasar√° a unos 7000000 de kil√≥metros de la Tierra. Por otro lado, el di√°metro de la Luna es de unos 3700 km. Y la distancia de la Tierra a la Luna es de unos 384000 km. ¿C√≥mo de lejos pasar√° el asteroide comparado con la distancia Tierra-Luna? Pues muy f√°cil: 7000000/384000 = 18.22 veces.



Y, por √ļltimo, ya puestos, si para los periodistas hemos visto que 7 millones de kil√≥metros es “rozar” o “pasar junto a” algo, en lugar de usar esas recreaciones peliculeras podr√≠an haber utilizado la imagen que ha usado en su web el Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA que se encuentra en California, a escasos 30 kil√≥metros de Hollywood, como pod√©is ver en el pantallazo de Google Maps. Una pena, vamos.





domingo, 6 de agosto de 2017

Atapuerca, el detalle. (1/5)

Domingo 9 de julio de 2017. Medianoche. Tengo un amigo que siempre pone la alarma de tal manera que horas y minutos sumen lo mismo. Desde que me lo dijo durante unas vacaciones, siempre que casualmente los d√≠gitos de mi alarma coinciden, me acuerdo de √©l. La fijo en las 06:15h. Excitado por el viaje al pasado remoto que me espera a la ma√Īana siguiente, mi √ļnico miedo estaba basado en mi anterior experiencia all√≠: nevando a finales de marzo. Despu√©s de poner la alarma, reviso la app del tiempo y concluyo que si en Ibeas de Juarros dice que har√° 12¬ļ, en la Trinchera del Ferrocarril la temperatura no pasar√° de los diez, y mis dudas sobre vestuario se esfuman. Plumas required.

-Vista aérea de la Trinchera del Ferrocarril
y emplazamiento de Cueva Mayor-
Lunes 10 de julio. Una ducha r√°pida mientras rompe el d√≠a. Cojo algunos cd´s, el port√°til, las gafas de sol y -c√≥mo no- el cargador de m√≥vil. La c√°mara de fotos se queda, y bien que me arrepent√≠ de ello… pero bueno, de los errores se aprende. Un caf√© r√°pido en el bar del pueblo que m√°s temprano abre y me meto en el coche. No voy solo, me acompa√Īan Bono, The Edge, Larry Mulen Jr. y Adam Clayton. «Uno, dos, tres… ¡CATORCE!». V√©rtigo. La guitarra de The Edge entra a la vez que yo salgo del pueblo. Objetivo: la jornada para medios de comunicaci√≥n en los yacimientos de #Atapuerca2017. De entre las muchas cosas buenas que me est√° dando el Hombre de Anchiano, esta es una de las que m√°s me han gustado. Durante la visita de marzo, nuestro gu√≠a David nos cont√≥ que la vida del arque√≥logo (o cualquiera de sus an√°logos) est√° muy idealizada por culpa del cine. Indiana Jones es el mejor ejemplo de ello. Sin embargo, la realidad dista mucho de eso. Lo verdaderamente normal de un arque√≥logo «al uso» de Atapuerca es un mes escaso de excavaci√≥n y un mont√≥n de meses en el laboratorio frente a pantallas de ordenador para analizar  todos los datos y/o publicar los resultados. Y eso era precisamente lo que me falt√≥ ver en marzo: verles sobre el terreno. La tierra, la brocha, la humedad, la emoci√≥n y las ganas que ponen en ello. Lo mejor de eso, que encuentran lo que buscan, f√≠sica y mentalmente. Ser testigo del proceso de excavaci√≥n es un lujo al que muy poca gente tiene acceso, y a la vez, el despertador de un peque√Īo sentimiento de «¿por qu√© no estudiar√≠a yo esto en su d√≠a?». Dicho sea de paso, no todo el mundo puede llegar a Atapuerca, como contar√© m√°s adelante.


Llego el primero al parking de los yacimientos y me quedo en el coche porque lo de los 12¬ļ no era broma. En el siguiente coche que llega viene Patricia, la responsable de comunicaci√≥n, sin que yo todav√≠a sepa qui√©n es. El goteo de veh√≠culos va llenando poco a poco el parking y se empiezan a ver las parejas de c√°maras de televisi√≥n y los fot√≥grafos y periodistas invitados. Castilla y Le√≥n TV, Atlas TV, TVE y profesionales de prensa escrita grabadora en mano. Me consta que tambi√©n hay alg√ļn otro bloguero. Patricia empieza a repartir las acreditaciones y me presenta a Susana, la Community Manager de @FATAPUERCA causante de que yo haya podido asistir y a la que estar√© eternamente agradecido. El motivo de la jornada es hablar con los responsables de los diferentes yacimientos para conocer qu√© han descubierto durante el ultimo a√Īo, qu√© puede subyacer de todos esos hallazgos y hasta d√≥nde creen que podr√°n avanzar en cada uno de ellos. Nada m√°s que eso… y nada menos. En definitiva, resumir un a√Īo de trabajo en unos pocos minutos y contarlo con palabras que a la gente no le echen para atr√°s. Visitaremos la Sima del Elefante, el yacimiento de la Galer√≠a, la Gran Dolina, la Cueva Fantasma y Cueva Mayor. En esta √ļltima se encuentra el acceso a la archiconocida Sima de los Huesos que tanta luz ha aportado a la antropolog√≠a mundial. Despu√©s, y ya en el pueblo de Ibeas de Juarros, veremos el campamento montado a orillas del r√≠o Arlanz√≥n en el que toneladas de sacos tra√≠dos bajo la trazabilidad m√°s absoluta son desmenuzados con chorros de agua en cribas met√°licas para encontrar el oro en forma de f√≥siles de microfauna que ayudan a datar cada una de las zonas que hemos visitado anteriormente. 
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Atapuerca, el detalle (2/5)
Atapuerca, el detalle (3/5)
Atapuerca, el detalle (4/5)
Atapuerca, el detalle (5/5)

Atapuerca, el detalle. (5/5)

-Estructura con la motobomba
y las mangueras junto al río-
Nos despedimos del personal de Cueva Mayor y bajamos al meeting point de la entrada. All√≠, Patricia nos pide que dejemos los cascos y que le sigamos con nuestros coches hasta la √ļltima parada: el campamento a orillas del r√≠o. Hay que dejar la zona de los yacimientos para llegar y atravesar callejeando el pueblo de Ibeas de Juarros donde nos espera Gloria. Junto al r√≠o nos recibe un conjunto de carpas, un mont√≥n de sacos -reci√©n tra√≠dos desde los yacimientos- en cuadrantes, unas mesas y el suelo plagado de cribas con las que se batean los restos. Y dentro de √©l, una estructura con varios tubos a modo de manguera recibe el agua desde una motobomba y el hueco para alojar las cubas met√°licas rellenas con la tierra de los sacos. La presi√≥n del agua solo deja restos suficientemente s√≥lidos y grandes que son secados en las cribas, para posteriormente ser cuidadosamente inspeccionados. Los peque√Īos restos encontrados son clasificados de manera que se sepa exactamente de qu√© punto de la sierra provienen. Trabajo de chinos, que nos sorprende ver haciendo a un chaval que est√° de vacaciones en el pueblo: Alejandro, de 16 a√Īos. Su madre hizo esta misma visita y pregunt√≥ a Gloria si pod√≠a ayudar a descubrir f√≥siles. Sorprendentemente, es probable que Alejandro sepa m√°s de f√≥siles de microfauna del Pleistoceno que su profesor de biolog√≠a y geolog√≠a. Ah√≠ est√°, utensilios en mano, separando lo que son piedritas de lo que son microf√≥siles de vertebrados (anfibios, reptiles, peces, aves y mam√≠feros). La dataci√≥n de los yacimientos y de los hom√≠nidos encontrados que poblaron la sierra tiene su origen aqu√≠. Esos microf√≥siles permiten saber c√≥mo ha cambiado el clima durante el mill√≥n y medio de a√Īos que se barajan en Atapuerca, de la misma manera que se utilizan la bioestratigraf√≠a (horquillas de tiempo cuando se confirma qu√© especies aparecen y desaparecen) y la geocronolog√≠a (con los an√°lisis de los sedimentos encontrados). Conocer el entorno en el que se mueven/mov√≠an los animales es fundamental para determinar, por ejemplo, c√≥mo pod√≠a ser la Sima del Elefante durante el estrato del yacimiento en el que se descubra un determinado f√≥sil de musara√Īa gigante (a pesar de su nombre, de pocos cent√≠metros), castores, nutrias, etc… Las musara√Īas, por poner un ejemplo, viv√≠an en ambientes h√ļmedos donde hay abundancia de insectos, de lo que se deduce que quiz√° por aquel entonces fuera una charca o peque√Īa laguna. Esas suposiciones se confirman o desmienten cruzando todos los datos de los que se dispone. Digamos que los restos no se clasifican al tunt√ļn. Hay much√≠simas horas de estudios superespecializados para cada tema. De los aproximadamente 280 integrantes del grueso de trabajadores de los yacimientos por temporada, la gran mayor√≠a son gente que est√° haciendo ah√≠ su doctorado, o que ya lo ha hecho. Vienen de todo el mundo, y se aprovechan de las tesis de otros para investigar y profundizar hasta el m√≠nimo detalle posible. La sociedad se beneficia del esfuerzo de generaciones de cient√≠ficos que disfrutan de subvenciones muy por debajo de lo que debieran disfrutar, con un 98% de capital privado en la Fundaci√≥n Atapuerca. Resulta insultante que cuando hay hallazgos de relumbr√≥n los pol√≠ticos aparezcan en la sierra para hacerse la foto, con una cara m√°s dura que la roca madre de la Gran Dolina. 

-Lavado y secado de sedimentos-















En fin y para terminar con esta serie de posts, con ese panorama de postureo pol√≠tico, lo √ļnico que podemos hacer es alegrarnos de que Atapuerca est√© tan cerca, ir a verlo de vez en cuando, sentirnos de enhorabuena por ello... y dar las gracias a gente joven como Alejandro, por si lees esto, porque gente como t√ļ hace tener esperanza en que la ciencia avance poco a poco en el camino que a su vez nos hace progresar como especie. Qui√©n sabe, quiz√° encuentres alg√ļn d√≠a un Miguel√≥n.
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Atapuerca, el detalle (1/5)
Atapuerca, el detalle (2/5)
Atapuerca, el detalle (3/5)
Atapuerca, el detalle (4/5)

Atapuerca, el detalle. (4/5)

-En esta fotografía se aprecia la diferencia entre largo y ancho del yacimiento-
El yacimiento de La Galer√≠a es la pen√ļltima parada. Un peque√Īo emplazamiento que qued√≥ al descubierto tras las voladuras que dejaron a la luz estas joyas de la paleoantropolog√≠a en la Trinchera del Ferrocarril. La Galer√≠a est√° muy cerca de la Gran Dolina. Se trata de una trampa natural, a la que llegaban los animales por diferentes motivos, pero de la que no pod√≠an salir. Por los restos encontrados, se deduce que los pobladores de la Gran Dolina seguramente utilizasen esa cavidad a modo de despensa -o nevera- a la que acudir en busca de la comida para la tribu. Est√° afirmaci√≥n est√° basada entre otras cosas en que, por ejemplo, se percibe la ausencia de huesos de las extremidades de grandes animales, pero se han encontrado costillares e industria l√≠tica... vamos, que iban a por los «jamones». La Galer√≠a es, junto con Elefante, la m√°s visible desde la Trinchera. Podemos ver disfrutar a las diez personas que se est√°n encargando de la ampliaci√≥n de lo que solamente era un techo y en el que ahora se excava una superficie de 12x5 m; la diferencia entre ancho y largo se debe a que en esta zona lo que se quiere es ver la variabilidad lateral del yacimiento. Aqu√≠ se mueven en torno a los 270 mil a√Īos. Un complejo del que se han obtenido ya m√°s de 50 dataciones y en el que, seg√ļn nos confirmaron, se estima que quedan de «comer» unos 30 cm al interior de la pared de la monta√Īa para llegar a f√≥siles humanos. En la Galer√≠a hay al menos 1 √≥ 2 a√Īos de trabajo en los que pueden sorprendernos con alg√ļn hallazgo. 

-Esa es la entrada al conducto por el que
se accede a la Sima de los Huesos-
Desde la Galer√≠a nos esperaba un ascenso bastante m√°s duro de lo que pensaba(mos) y que no gust√≥ nada a los c√°maras para llegar a la Cueva Mayor, el lugar que da acceso a la Sima de los Huesos. All√≠ deb√≠a comentarnos lo propio Juan Luis Arsuaga, la tercera pata del tr√≠o de co-directores de Atapuerca, pero finalmente no pudo estar presente y fue la responsable en ese momento quien nos explic√≥ todo maravillosamente bien. En Cueva Mayor se est√°n moviendo ahora en el Neol√≠tico, es decir, cuando los primeros agricultores y ganaderos se instalan en la zona. El objetivo principal es tratar de informar sobre cu√°l era el uso de la cueva. El problema principal es que una vez que intervienen en el yacimiento, queda destruido. Por eso, es primordial registrar lo m√°s importante, a todos los niveles. Se sigue un m√©todo de trabajo muy complejo para llegar al detalle que se traslada al laboratorio, pero lo bueno de hoy en d√≠a es que antes todo eso se hac√≠a con l√°piz y papel… mientras que ahora toda esa labor se ha agilizado un mont√≥n gracias a la tecnolog√≠a.

Al parecer, Cueva Mayor tiene evidencias de suelos preparados y estabilizados por los diferentes pobladores con restos de fauna (de lo que com√≠an), as√≠ como restos de cer√°micas, hogueras y hogares. Much√≠sima informaci√≥n para procesar. Ya se ha realizado alg√ļn descubrimiento de relevancia, como el enterramiento completo de un ni√Īo descubierto en el a√Īo 2012. Fue algo realmente esperado, porque todo hac√≠a indicar que la cueva hab√≠a sido utilizada para ritos funerarios, y faltaba esa evidencia. M√°s all√° de eso, es posible que haya abierta una peque√Īa ventana al Pleistoceno en Cueva Mayor. Teniendo en cuenta que el yacimiento no es horizontal, han trabajado sobre todo la zona sur y creen que en la parte norte queda al menos medio metro de zona f√©rtil para excavar. La zona m√°s antigua dentro de Cueva Mayor, pero de las m√°s modernas de Atapuerca. 

En el nivel m√°s superior del yacimiento, creen estar en tiempos «romanos» de principios de la Edad del Bronce. Y no se descarta encontrar a los Homo Sapiens m√°s antiguos, aunque el ritmo de trabajo y el cuidado con el que se excava hacen que no sea prioritario, porque en los niveles de Holoceno queda mucho y muy importante por descubrir. Ser√≠a algo m√°s pensado en el medio plazo.
-En Cueva Mayor la iluminación artificial es indispensable-
Con todo lo que llev√°bamos, a√ļn quedaba la parte m√°s visual del proceso. Lo tangible. Hasta ese momento solamente hab√≠amos o√≠do charlas o visto a arque√≥logos midiendo y buscando «cosas» dentro de los yacimientos. Nos hab√≠amos sorprendido incluso de ver una retroexcavadora, y de que nos dijeran que lo que hacen ellos es recopilar toda la informaci√≥n que pueden porque a su paso destruyen el yacimiento. Los arque√≥logos son las n√©mesis del rey Midas. Nos faltaba el filtro. La primera gran criba de todo lo recopilado en la sierra. Digo que es lo m√°s tangible porque en cuatro pasos visualizas desde el saco con tierra, hasta el f√≥sil de microfauna.
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Atapuerca, el detalle (5/5)

Atapuerca, el detalle. (3/5)


De la Cueva Fantasma nos dirigimos a la Gran Dolina, pero desde la parte superior de la excavaci√≥n. Una vista muy diferente a la que se tiene cuando se hace el recorrido standard de visita tur√≠stica desde el pie de la Trinchera. Los responsables del yacimiento nos resumen cu√°nta gente est√° trabajando ah√≠, qu√© se ha encontrado y qu√© pensamiento de futuro se tiene. Sin ir m√°s lejos, el d√≠a antes de nuestra visita se hab√≠a encontrado en las terrazas de Dolina el precioso bifaz de cuarcita de la fase achelense (originaria de √Āfrica hace 1.5 MA, aunque a Atapuerca llega hace 200-300 mil a√Īos) que ilustra este p√°rrafo. La Gran Dolina era el lugar donde estaba en realidad el asentamiento. Contrariamente a lo que la gente creemos, y como Berm√ļdez de Castro nos hab√≠a dicho en Fantasma, les llamamos cavern√≠colas pero no es del todo correcto. Las diferentes comunidades de hom√≠nidos hac√≠an la vida fuera y utilizaban las entradas de las cuevas para protegerse en caso de amenaza animal o natural, o para realizar diferentes actividades pero lo m√°s seguro es que vivieran fuera de ellas. Algo muy l√≥gico, por otro lado. Lo que se busca en Dolina es encontrar indicios de restos de hom√≠nido que sirvan para conectar el que apareci√≥ en Elefante (de hace 1.2 MA) con el Homo antecessor ya encontrado en el Nivel TD6 de Gran Dolina (de 800 mil). Ya hay indicios de industria l√≠tica, por lo que se sabe que hab√≠a pobladores. Adem√°s, en Gran Dolina ha aparecido numerosa fauna en los niveles inferiores del yacimiento Nivel TD4. Bisontes, caballos, gamos y tambi√©n de hienas manchadas como las actuales, que vendr√≠an a ser las primeras que llegan a Europa, en torno al mill√≥n de a√Īos. Los 25 m2 de superficie del √ļltimo nivel «f√©rtil» (es decir, no roca madre) de este yacimiento los est√° excavando un equipo de 8 personas. Tiene aproximadamente 1 metro de espesor.


Andreu nos cuenta que en la parte alta de Gran Dolina, «el √°tico», se trabaja sobre sedimentos m√°s recientes que abajo. Unos 400 mil a√Īos. Esa zona de unos 85 m2 la trata un equipo de 22 a 25 personas. Se trata de una enorme grieta, entrada a una gran cueva en el interior de la monta√Īa. En esta parte se encuentran los vestigios de lo que hac√≠an en su d√≠a a d√≠a los cazadores-recolectores: cazaban, procesaban los animales (cortar, desmembrar, etc…) y abandonaban los restos.
-Vista cenital desde lo alto del yacimiento de Gran Dolina-
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Atapuerca, el detalle (1/5)
Atapuerca, el detalle (2/5)
Atapuerca, el detalle (4/5)
Atapuerca, el detalle (5/5)

Atapuerca, el detalle. (2/5)



-Vista del yacimiento de Elefante-
La primera parada es la Sima del Elefante. Rosa nos cuenta que estamos hablando de 1.3 millones de a√Īos (en adelante: MA). Este a√Īo, las quince personas que hay trabajando en ella est√°n descubriendo los 20 m2 de superficie del Nivel 7 -en adelante, N7, N8… N19- (y en la pared pueden verse perfectamente los 30 m2 de las diferentes capas de anteriores campa√Īas). Por el momento, en Elefante -como le llaman all√≠- solamente se han registrado hallazgos paleontol√≥gicos, nada de industria l√≠tica (para entendernos, herramientas de piedra)… por eso se conformar√≠an con encontrar una pieza de esas. Tambi√©n nos habla de la mand√≠bula de hom√≠nido que se encontr√≥ en el N9 y que el N8 est√° erosionando al N7. Esperan poder trabajar ese N7 unos 4 √≥ 5 a√Īos; si no hay sorpresas, despu√©s de excavar el nivel inferior volver√≠an a excavar en toda la secuencia: desde el N19 (m√°s superior) al actual N7. Nos dice tambi√©n que, haciendo un ejercicio de imaginaci√≥n en 3D sobre la sierra en su conjunto y las galer√≠as interconectadas, la zona intermedia de la  Sima del Elefante est√° conectada con Cueva Mayor por un pasillo de unos 8 metros. Podr√≠amos decir que las caracter√≠sticas de los diferentes tipos de rocas que la componen habr√≠an permitido algo parecido a un hormiguero con algunos pasadizos intercomunicados de manera natural, y aprovechados cientos de miles de a√Īos despu√©s por los habitantes de cada uno de los per√≠odos… todo ese proceso geol√≥gico habr√≠a ocurrido durante los √ļltimos 2-3 MA. En Elefante se han encontrado restos de hipop√≥tamo, de oso y el mayor registro de aves de toda la Trinchera del Ferrocarril.
-Carbonell y Berm√ļdez de Castro-

La segunda parada es quasipornograf√≠a para los iniciados en la materia: Cueva Fantasma. ¿Por qu√©? Pues porque ah√≠ es donde dos de los tres co-directores del complejo arqueol√≥gico est√°n dando sus √ļltimos coletazos antes de retirarse dejando todo listo para la generaci√≥n de investigadores venidera... y porque ya, por fin, se ha confirmado la presencia del tan ansiado Neandertal en ella gracias a un parietal encontrado. Este hallazgo permite completar toda la evoluci√≥n humana en Euroasia. Algunos dar√≠an un brazo por poder trabajar en ese yacimiento junto a Eudald Carbonell y Jos√© M¬™ Berm√ļdez de Castro, y una mano por poder escuchar de primera mano y sobre el terreno la charla de 20 minutos que nos dieron. Not√© como Eudald, con su indumentaria t√≠pica de gorro de explorador y colores sufridos, te hace sentir peque√Īito mientras mir√°ndote fijamente explica todo lo que han conseguido durante el √ļltimo a√Īo, y lo que queda. Una mirada combinada con pausa y rotundidad a partes iguales que deja bien clara la pasi√≥n que tiene por su trabajo. Tambi√©n not√© c√≥mo Jos√© M¬™, Chema, con una gorra negra ya desgastada y llena de polvo aseveraba con la misma firmeza que aflicci√≥n la Cueva Fantasma ser√≠a su √ļltima gran traca de fin de fiesta antes de colgar las botas. Sin fecha definida, pero con la idea en el horizonte cercano. No hay miedo, seg√ļn dijeron «en Atapuerca hay material para excavar durante los pr√≥ximos 500 √≥ 1000 a√Īos, literalmente, y estudiar la evoluci√≥n humana durante el √ļltimo mill√≥n y medio de a√Īos». Ah√≠ es nada. 
-Panor√°mica de Cueva Fantasma, la nueva joya de Atapuerca-
El a√Īo 2017 es el segundo en el que se ha trabajado en la apertura de Cueva Fantasma para facilitar las labores que a√ļn quedan. Y con grand√≠simas sorpresas, no s√≥lo por la cantidad de f√≥siles que se ven en los diferentes niveles, sino tambi√©n porque est√°n encontrando estratos muy-muy antiguos. Una mezcla entre alturas muy modernas, de la √©poca del Neandertal, junto con niveles que pueden ser del Pleistoceno inferior. De momento van a centrar los esfuerzos en cubrir el yacimiento para que la lluvia no lo deteriore, y una vez hecho eso se empezar√° a excavar… pero eso ser√° en julio de 2018. Jos√© Mar√≠a y Eudald tienen una gran esperanza en que Fantasma sea un (otro) gran descubrimiento de la sierra de Atapuerca. Un lugar lleno de yacimientos, muchos conocidos, otros intuidos y no sabemos cu√°ntos desconocidos. Tanto que no se puede abordar. 

-En el nivel superior de Fantasma
se han encontrado estos restos
de caballo-
Durante el √ļltimo a√Īo se han realizado cuatro sondeos «de testigo continuo» que se suma al que ya hab√≠a hecho. Eudald nos cont√≥ que, por lo que han visto, pueden decir que cuando el yacimiento est√© avanzado tendr√° un aspecto parecido a la Gran Dolina, estratigr√°ficamente hablando. Las brechas encontradas se han datado en torno al mill√≥n y medio o dos millones de a√Īos. Sedimentos encajados cuando se estaban formando las cuevas que ser√≠an los m√°s antiguos encontrados hasta la fecha en la sierra. La cueva est√° muy bien delimitada y se ha descubierto tambi√©n la entrada de la cueva por la parte de atr√°s (de la monta√Īa). La parte m√°s elevada del lugar, en la que han aparecido ya algunos restos, data aproximadamente de 80-90 mil a√Īos (Pleistoceno superior); y por debajo de ah√≠ habr√° posibilidad de llegar hasta el Pleistoceno inferior en los niveles m√°s bajos. Como dijo Eudald: «Podr√≠amos decir que aqu√≠ hemos abierto una nueva caja de Pandora, distinta, fuera de la Trinchera». Se ha encontrado ya algo de industria musteriense, que junto con la fauna y el resto de hom√≠nido identificado ya como Neandertal completa lo que viene siendo habitual en Atapuerca. Ambos consideran que encontrar hom√≠nidos en los niveles m√°s bajos (1.5-2 MA) ser√≠a algo muy poco probable, casi un milagro. «Una ilusi√≥n nuestra es saber cu√°ndo empez√≥ a haber registros aqu√≠, porque hay restos geol√≥gicos de 2-3 MA, cuando ni siquiera exist√≠a el r√≠o Arlanz√≥n».

Como resumen a la charla in situ, Eudald resume de manera certera la relevancia de la Cueva Fantasma: «aqu√≠ hemos encontrado los f√≥siles m√°s modernos y los sedimentos m√°s antiguos».
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