sábado, 24 de junio de 2017

Júpiter, un viejo conocido

Su inmensidad. Un paseo por encima de su cielo. Un sobrecogedor video que deja sin aliento pensando que 1300 Tierras cabrían en su interior. Inconcebible para cualquier mortal. Cantidades y datos que se nos escapan, como las sondas que enviamos a Júpiter usándolo como trampolín gravitatorio para sus viajes espaciales.

Si nos dicen que dibujemos el planeta Júpiter, probablemente nos decidamos por hacer un circulo, pintarle unas cuantas bandas horizontales de más o menos igual espesor y dibujar un punto gordo en una de ellas para representar la enorme mancha roja en la que caben unos tres planetas Tierra. Sin embargo, hay algo que hasta hace no mucho no sabríamos representar: una vista desde encima del polo Norte o desde debajo de su polo Sur. La sonda Juno, a pesar de los problemas que obligaron a modificar la secuencia de órbitas desde la NASA, nos ha deslumbrado a todos con las imágenes que está obteniendo durante los últimos meses. Lo que vemos es realmente un espectáculo de gigantescas tormentas en la parte alta de su atmósfera, y colores que nada tienen que ver con esos rojos, naranjas y beiges que hemos visto en las fotos toda nuestra vida.

(Créditos: NASA / SwRI / MSSS / Gerald Eichstädt / Seán Doran)

Se conoce Júpiter desde la antigüedad, aunque durante los últimos siglos se ha avanzado de manera gigantesca en tecnología, consiguiendo de él muchísima más información. Sin ir más lejos, y como un punto de inflexión gracias al telescopio, el 7 de enero de 1610 Galileo confirmó la existencia de cuatro de sus 69 satélites (sí, 69 satélites) a los que llamamos galileanos en su nombre: Ío, Europa, Ganímedes y Calisto. Un planeta gigante muy gaseoso pero con poca masa que pudo haberse convertido en estrella y hacer del sistema solar un sistema binario que hubiera cambiado para siempre el devenir de todos los que fueron llegando con el paso de algunos millones  de años. De hecho, a lo mejor ni siquiera hubieran llegado. No lo consiguió porque le faltó masa a pesar de ser enormemente gaseoso y no su pudieron dar las condiciones para que se produjera en su interior la fusión de átomos de hidrógeno para formar helio liberándose energía que retroalimentara el proceso, como pasa en el Sol.

Su estudio de manera «in situ» empezó cuando el que escribe esto ni siquiera había nacido. Las Pioneer 10 y 11 sobrevolaron al gigante gaseoso en 1973 y 1974, respectivamente. Tomaron fotos, entre otras cosas, y después de ellas fueron las Voyager 1 y 2 en su viaje interestelar las que pasaron por allí en 1979. En honor a Galileo Galilei, la primera misión de larga duración -7 años- enviada a Júpiter fue la Galileo de la NASA en 1995. Siete años en los que un orbitador no pudo dar todos los datos deseados del planeta, pero que sirvió para conocer más en detalle algunos de sus satélites; acabó zambulléndose en Júpiter para no contaminar con microbios terrestres ninguno de sus satélites, se hizo (y se hace) así porque se había percibido actividad bajo la superficie de Europa… Posteriormente, la Cassini-Huygens en su viaje al sistema de Saturno, que está llegando a su fin este año y del que hablaré a no mucho tardar en este blog, sobrevoló Júpiter en el año 2000. Y la última que había pasado por allí hasta que Juno llegó fue la New Horizons de camino a Plutón en el año 2007. Después de todas esas tomas de contacto en mayor o menor término, y sobre unas u otras mediciones (en función de los aparatos de medida de cada una de las sondas), hemos llegado a 2017 con un incremento tecnológico exponencial que solamente es tangible si comparamos la primera foto de las Pioneer con el tremendo video por el que estoy escribiendo esta entrada.


De momento, el procesado de Júpiter del inicio de este post hecho a partir de las imágenes enviadas por la sonda Juno de la NASA durante uno de sus sobrevuelos es lo más espectacular que hemos visto jamás. A día de hoy, ya hay datos como para tener entretenidos a los científicos una buena temporada, y aún quedan unas cuántas órbitas. Sus auroras, su atmósfera, su magnetosfera, su interior… incógnitas que seguramente se vayan despejando poco a poco. Muy poco a poco. El pasado mes de mayo disfruté un montón durante el evento Pint Of Science en Bilbao porque nos ofrecieron una charla sobre Júpiter y sus atmósferas que los asistentes nos quedamos boquiabiertos. Gracias por actividades como esa.


En este enlace de la web de la NASA podéis ver muchísima información sobre el viaje a Júpiter de la sonda Juno: https://www.missionjuno.swri.edu

2 comentarios:

  1. Gracias por compartir el video y toda la información. La de cosas que nunca podremos ver directamente con nuestros ojos... Al menos podemos ver las imagenes e información que van descubriendo...
    Un saludo!

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