miércoles, 21 de junio de 2017

Eratóstenes... ¡¡¡y un palo!!!


Es de noche a orillas del mediterráneo y Alejandría luce alumbrada por un faro digno de los faraones, aunque se construyera mucho tiempo después. Una de las cosas más espléndidas que no tuvimos la suerte de que llegara hasta nuestros días. Una de tantas. El ajetreo de la noche es el típico de una ciudad costera, algo que no ha cambiado en dos mil doscientos años. Observada desde el mar, su luz podía verse desde un montón de kilómetros de distancia. El colosal faro imponía su visibilidad en la oscuridad desde la isla de Pharos para que los barcos no tuvieran pérdida en su llegada a puerto.

(Imagen: Anphipolis.gr)
Mientras rompía el día, desembarcaba Eratóstenes. Matemático, filósofo, poeta, filólogo y geógrafo griego. Desde Atenas se traía el recuerdo de sus compañeros de debate; ilustres de los que algunas de sus aportaciones llegaron hasta nuestros días. Pero, especialmente, de Arquímedes, poco mayor que él, y con quien llegó a escribirse cartas con contenidos relacionados a sus especialidades. Llegaba para desempeñar dos encargos por orden del mismísimo Ptolomeo III. El primero de ellos era educar a los hijos del rey, y el segundo dirigir la formidable biblioteca de la ciudad. No le hacía mucha gracia tener que ilustrar a jóvenes de la realeza más pendientes de otras cosas, pero la dirección de la biblioteca de Alejandría era algo irrechazable… 

(Imagen: elcientificonovato.blogspot.com.es)
Un tiempo después de aquella llegada, y totalmente habituado a la vida allí, no podía dejar de pensar en algo que había encontrado en un documento de la biblioteca hacía no mucho: durante el mediodía del solsticio de verano (nuestro 21 de junio), los objetos no tienen sombra en Siena (actual Asuán) y la luz solar llega hasta el fondo de los pozos porque el sol se encuentra justo en la vertical. De alguna manera, se le ocurre pensar que si en Alejandría, ese día, a esa hora, se proyecta la sombra de objetos verticales respecto al suelo, tenemos un ángulo diferente del de Siena. Algo no le cuadra… Por eso, piensa que con algo de geometría (nada más allá del concepto de arco tangente) y la distancia entre ambas ciudades, puede hallar el radio de la Tierra. Suponiendo que, por esa diferencia de sombras en el mismo día a la misma hora, la Tierra no es plana, Alejandría y Asuán son los extremos de un arco de circunferencia y no una línea recta sobre una superficie plana. Eratóstenes preparó minuciosamente el experimento y esperó al siguiente solsticio de verano para confirmar si estaba en lo cierto… 

Llegó el gran día. El sol hace apenas dos horas que ha salido y él se levanta para avisar a sus ayudantes de que cojan las cosas que habían dejado preparadas por la noche. Alejándose un poco de multitudes, buscan un lugar en el que la gente no les estorbe demasiado. Tampoco es que vayan a hacer gran cosa, pero el mero hecho de sentirse observados les puede hacer equivocarse. En el mediodía solar, unos palos y algunas mediciones, repetidas para confirmar los datos apuntados, son suficientes para hacer historia. Hacía tiempo que sabe la distancia que hay entre ambas ciudades (aproximadamente 920 km), por lo que es hora de que el maestro que encontró la manera de cribar los números para saber los primos menores de un número dado o que creó el mesolabio (instrumento con el que resolver la media proporcional) se ponga manos a la obra para calcular a qué circunferencia corresponde el arco formado con todos esos datos que tiene. 

El resultado fue un valor tremendamente cercano al aceptado hoy en día, cosa realmente sorprendente para hace más de dos milenios. Su error fue de unos 8 km sobre una longitud de circunferencia de 40000 km aceptada hoy en día. Ahí queda eso. De entre el conjunto de demostraciones y cálculos que llevó a cabo a lo largo de su vida, quizás sea este el que más destaque por la espectacularidad de conseguir pensar en algo tan intangible en su tiempo como medir la Tierra, pero es cierto que además de los mencionados más arriba, también realizó complicadas mediciones astronómicas relacionadas con el Sol en verano y en invierno, así como gracias a los conocimientos de cartografía adquiridos, fue capaz de realizar el primer mapa basado en meridianos y paralelos…

Sin embargo, tristemente, la ceguera que le afectó en un momento dado de su vida fue tan determinante que acabó por conducirle al suicidio al no poder seguir leyendo ni escribiendo. Un cruel final para alguien tan brillante.


Para saber más:
@jasantaolalla feat. @unicoos, @charlylabs, @curiosamente https://www.youtube.com/watch?v=bcWWoXo37IQ 
http://www.um.es/cepoat/radio/temporada-3-programa-15-eratostenes-de-cirene-y-la-circunferencia-de-la-tierra/






1 comentario: