viernes, 23 de septiembre de 2016

Anamorfosis. Desvirtuando la realidad.

[N.del a.: Esto es ficción. No se me vengan los puristas a echar encima. Gracias]


Llegaron como se llega a los sitios a veces: sin saber muy bien por qué. Dispuestos, sin embargo, a no dar marcha atrás una vez tomada la decisión. Fue después de un baño de realidad tras salir de la nube en la que pasaron inmersos dos días, embriagados por el aroma a Ciencia que manaba del paraninfo de la UPV-EHU. Bilbao, para más señas. La vida en aquel mundo al revés en el que estaban les recordó que en Bilbao llueve mucho. Demasiado. Y que hace un frío de pelotas… También que en Sevilla te puedes dar con un canto en los dientes si el gasto en luz por conectar el aire acondicionado no supera el de calefacción en Euskadi. Los dos jóvenes (ejem) consiguieron calmar su desasosiego con la meteorología que les había tocado en suerte buscando un lugar que tuviera ese equilibrio. A grandes males, grandes remedios. Y a fe que lo consiguieron.


No hacía mucho que los medios de comunicación se habían hecho eco de manera recurrente sobre la aparición de cientos de exoplanetas. En esta ocasión, la ESA estaba detrás de ello. El culpable de todo: el telescopio HARPS (High Accuracy Radial velocity Planet Searcher). Una capacidad de observación encomiable en la variación de la velocidad radial. De entre todos los cientos de exoplanetas, uno. El más visitable se convirtió inmediatamente en el objetivo. Su nombre: Próxima-b. Condiciones de habitabilidad potencialmente reales, aunque suene incongruente. Una estrella cercana, un planeta a una distancia “teóricamente” aceptable y unas características que hacían al conjunto realmente atractivo como para intentarlo. La habitabilidad en astronomía se mide en términos diferentes de los de la biología, y por eso a veces hay discrepancias entre ambos gremios. No obstante, por una vez, todos estaban de acuerdo. Había agua en estado líquido, y era posible la existencia de organismos más o menos complejos, como los de nuestra Administración Pública. Una gravedad aproximadamente un 7% más que en la Tierra que permitiría andar sobre la superficie sin excesivos problemas. Una estrella enana… roja ¿se puede pedir más? Daban igual los índices de radiación ultravioleta o el nivel de rayos-X. Si era roja, allí no había PP. Y fueron.


Una vez llegaron, pensaron que sí, que quizá mereciera la pena la abstracción cada vez que se acercaban a su hemisferio norte desde el que divisaban amaneceres dobles, ¿os imagináis? Son producto del proceso de rotación sincronizada por la cercanía con su estrella, por acoplamiento de mareas entre otras cosas mucho más detalladas. Un fenómeno similar al que hace que en la Tierra siempre veamos la misma cara de la Luna. Se habían pegado una pechá de viaje, pero les habían convencido. 4 años-luz como 4 soles. Tal vez porque los lunes duraban poco… igual de poco que los sábados, teniendo en cuenta que 1 año allí son 11,2 días aquí.

Lo cierto es que la meteorología fue una excusa. El desasosiego que peor sobrellevaban ambos era el que les provocaban las injusticias, los recortes en Ciencia, y en derechos de los trabajadores, los Idomenis, la podrida y resquebrajada Europa, los dioses, las enfermedades y los antivacunas, la homeopatía, el maltrato de género y la discriminación, los Papeles de Panamá, la picaresca, la telebasura… Volverían a sus orígenes para seguir intentando ayudar a acabar con todo eso.

[Dedicado a @ClaraGrima, con cariñisimo de @HdAnchiano]



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