lunes, 4 de julio de 2016

Juno vigilará a Júpiter.


El mito de Juno y Argos representado por Rubens [Museo Wallraf de Colonia]
Parece haberse convertido en tradición dentro de las agencias espaciales del mundo el haber pasado de las nomenclaturas de misiones o artefactos un tanto quiméricas, intangibles incluso, como pudieron ser las Voyager y Pioneer a identificadores o tributos a culturas pasadas como la Rosetta o la OSIRIS, pasando por los recuerdos a célebres astrónomos de la Historia (Galileo, Cassini-Huygens, etc…)

Bien relacionando los nombres mitológicos de los planetas con los de las misiones que los estudien, o bien conteniendo elementos significativos de tal o cual época. Creo que es la manera de “agradecer” a los gigantes gaseosos su permisividad para ayudar al ser humano a no sentirse tan solo en el Universo. En esta ocasión, la misión tiene como objetivo principal ayudar a comprender cómo se formaron los planetas del Sistema Solar. De conseguirlo, será la primera vez que se estudiará tan a fondo uno de los cuatro planetas gigantes que se encuentran más allá del cinturón de asteroides (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno).

La diosa Juno
Juno, el nombre de la sonda que llegará esta noche a Júpiter, es una fina referencia a una de las diosas romanas que formaban parte de lo más alto del panteón teológico de su cultura. Hija de Ops y Saturno, y por ello diosa del cielo y la tierra. Simbolizada en los matrimonios y los partos, sus actos eran reconocibles por la sobriedad y seriedad de la que hacía gala. Hermana y esposa de Júpiter, a quien vigilaba celosamente gracias a su capacidad para ver entre las nubes, debido al gusto de éste por cortejar a jóvenes ninfas. Los gritos de celos se hacían notar por todos sus dominios. Él la maltrataba, llegando incluso a dejarla colgando de una cadena de oro entre el cielo y la tierra, maniatada. Cosas así hacían que ella todavía quisiera controlarle aún más. Amor-odio. ¿Quién mejor que alguien que le odia y le ama a la vez para fiscalizar lo que esconde el gigante joviano bajo la capa de nubes que no permite a los científicos avanzar en su estudio? Algo así debieron pensar los responsables de la NASA cuando bautizaron la misión que ayudaría a descifrar algunos de los enigmas del mayor planeta del sistema solar.

Hoy, coincidiendo por casualidad con el archiconocido Independence Day de los EEUU, la NASA -esperemos- va a hacer historia en lo que a obtención de datos se refiere. La sonda Juno llegará por fin a la órbita del gran gigante gaseoso Júpiter. Visto en cifras puede parecer poco, pero no es así: cinco años de viaje, para cubrir 2.800 millones de kilómetros. El trabajo de MUCHÍSIMA gente que de manera directa o indirecta ha colaborado en el proyecto está pendiente de que esta tarde (madrugada en hora española) el encendido de un motor permita una deceleración durante algo más de media hora para bajar la velocidad a unos 540 metros por segundo. Esos son los valores necesarios para que Júpiter atrape en su órbita la sonda propulsada gracias a los paneles, que desplegados alcanzan casi los 15 m., hasta donde nunca otra sonda había llegado con energía solar. 
Así serán las órbitas de la sonda Juno sobre Júpiter [Imagen: New York Times]
La misión tendrá una duración de unos 20 meses en los que recorrerá 560 millones de kilómetros orbitando al gigante gaseoso, hasta febrero de 2.018, cuando se estrellará de manera intencionada contra la superficie, de la misma manera que la sonda de la misión Rosetta hará en el cometa 67P/CG, de la que ya hablé en este blog en su díaEn el día de la Independencia, Júpiter dejará de serlo durante una buena temporada en la que será vigilado de “cerca” por la sonda Juno. 

La sonda Juno sobrevolará Júpiter por los polos durante casi dos años. [Foto: NASA]


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