jueves, 3 de marzo de 2016

#YearInSpace

El marketing es uno de esos productos que nos llevamos a la boca sin saber muy bien por qué lo hacemos. Como los niños de 1 año, descubrimos que tenemos algo y decimos “¡Eh!¡Estas cosas que se mueven las muevo  yo! Voy a ver a qué saben”. Ese niño que hay en nuestro interior, es para los expertos en comunicación como el público de los magos. Desvían la atención y nos la meten doblada.

Scott Kelly (Foto: NASA)
Probablemente, ayer veríais en todos los noticieros del mundo las [ESPECTACULARES Y DE RECOMENDABLE VISIONADO] imágenes de la Tierra con más o menos zoom con las que Scott Kelly ha ido ilustrando su aventura de larga duración en la Estación Espacial Internacional. 340 días, que a 16 órbitas diarias en realidad suponen unos 5.440 días… aproximadamente 14 años. Así de rápido van las cosas ahí arriba. También os enteraréis de que tiene un hermano gemelo, astronauta retirado, que ha sido determinante para elegir el espécimen con el que hacer la prueba. Y seguramente digan que en este (casi) año ha hecho algún que otro arreglillo en la #ISS. Para los que hemos “vivido” con él, nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, no deja de ser impresionante si te lo sueltan en una píldora de 1 min de telediario, ataviado con imágenes del lanzamiento, de auroras boreales, fotos nocturnas o selfies en ingravidez para acabar con la imagen de recién llegado, sonriente… con esa cara por la que muchos mataríamos por tener alguna vez en nuestra trepidante vida “aquí abajo” (siempre que oigo la expresión “con una cara de felicidad…” recuerdo a todos y cada uno de los astronautas a los que he visto sacar de la Soyuz en algún lugar en medio de La Nada cuando aterrizan en Kazajistán).


[N. del A.: Las noticias sobre el espacio son esas cosas raras que suelen sacar en la tele y que los cuñaos hacen suyas para cualquier conversación de café o de gimnasio, entre serie y serie. No vaya a ser que si las televisiones divulgan mucho lo que hacen los astronautas les dé a todos los adolescentes por querer serlo y no haya #ISS´s para todos. Mejor les bombardeamos con que lo que se premia es la cultura del no-esfuerzo y ponemos fútbol, MYHYV o GH de lunes a domingo y que sigan queriendo ser famosos por haber sido seleccionados por sus virtudes o por sus defectos, depende de hacia dónde “enfoquen” su carrera. Total, su manera de diferenciarse del resto serán sus tatuajes.]

Valeri Poliakov (Fuente: Le Fígaro)
Al menos las televisiones han dicho que además de Scott, otro de los que ha vuelto también ha estado 340 días. Korniyenko, que es ruso, pero ¿a quién le importa?; a la NASA no, porque sólo quieren hablar de su libro. Seguramente no habrán dicho que ni siquiera el bueno de Kelly con sus 4 viajes al espacio es el hombre que más tiempo acumula en su CV lejos de la Madre Tierra. Digo esto porque esa especie de #GuerraFría del marketing en social media parece que no va con los rusos (hoy, soviéticos ayer). Se mantienen como al margen. Identificaron la carrera espacial cuando había que hacerlo, y una vez que aquello quedó zanjado con la solución de unir fuerzas por el bien común es lo que hacen: callar y andar. Los cosmonautas de Roscosmos pasan de los focos, y de la repercusión a nivel mundial. Saben que los datos están ahí, y punto. Honran a Koroliov, porque gracias a él, y no gracias a Kevin Roldán, empezó todo. Ellos lanzaron el Sputnik, ellos pusieron en órbita a Laika, y ellos mandaron el culo de Yuri Gagarin al espacio, al que indefectiblemente acompañó el resto del cuerpo. Ellos hicieron llegar a Venus la Venera 3, aunque aterrizase “de aquella manera”. Ellos tuvieron las pelotas de, no contentos con estar en una nave espacial, salir a ver qué pasaba fuera. Olé tus cojones, Leonov. Ellos llegaron antes a la Luna. Ellos hicieron muchísimas cosas antes que los norteamericanos, salvo la más espectacular: mandar a un soviético a pisar la superficie lunar. Hoy, que lo cuenta es la permanencia, deberían sacar las imágenes del bueno de Valeri Polyakov que se tiró 14 meses en la histórica MIR [aquí podéis ver las imágenes de su llegada], y sacar músculo diciendo a los de la NASA que van tarde, como en casi todo lo que se refiere a mandar cosas por ahí fuera.

¡Ojo! Que la documentación gráfica registrada por los astronautas de la NASA y la ESA no es para nada criticable y de hecho aporta un montón de información, cosa que es de agradecer... pero la burra por lo que vale. El #YearInSpace es una declaración de intenciones de la NASA queriendo dar más valor al mucho que ya tiene tirarse 340 días ahí fuera. De lo malo malo, tenemos todos claro que lo que cuenta ahora es llegar a Marte, pasando por la Luna. Veremos…


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