lunes, 4 de enero de 2016

Bitácora de Anchiano 2.015

Ha acabado el 2.015, Año Internacional de la Luz, y ha sido precisamente como uno de esos rayos que entran por la ventana y que nadie quiere correr la cortina porque se está muy a gustito… más incluso que Ortega Cano.

Para los chiflados como yo ha estado lleno de citas interesantísimas, no todas buenas, pero sí relevantes. Esta entrada está hecha para que conste en el registro de @HdAnchiano cómo este año he tratado de difundir eventos o sucesos que, sin ser experto en materia de divulgación, he considerado que eran interesantes para un público iniciado o no en todos los palos que he tocado. Medicina, astronomía, biología, robótica, matemáticas, física, química, Historia, arte, antropología, arqueología, tecnología, ingeniería, etc… A veces con noticias en las que más de una o dos de ellas se mezclaban. Y a veces con un humor absurdo que a mí me encanta, y por el aumento de seguidores en la cuenta deduzco que a muchos de los Anchianibers también (XD). He de agradecer los tweets de reconocimiento que he recibido a lo largo del año, aunque humildemente diré que a veces no he estado a la altura, pero 365 días al año son muchos días.

Con esa humildad, el ser humano va navegando por el espacio a miles de kilómetros por hora recordándose a sí mismo de vez en cuando que se pueden cometer errores, pero que de los errores se aprende. Ha sido esa perspectiva la que ha hecho que un año más se hayan alcanzado hitos espectaculares que seguro tendrán repercusión en el futuro como especie. Los expertos dicen que el siglo XX ha sido el siglo de la Física, y que el siglo XXI será el de la Biología. Ahora estamos en esa apasionante transición entre ambos. Los avances en astrofísica sólo pueden entenderse con la búsqueda casi obsesiva de esa chispa de la vida que seguramente haya en algún lugar de nuestro Sistema Solar, o del Universo (así, dicho a lo bruto, que para algo soy de Bilbao). Disfrutad recordando y buscando en internet -supongo que de nuevo- datos sobre alguno de estos sucesos que os cuento debajo porque seguramente habréis olvidado detalles, pero os aseguro que merecen lectura relajada, como si de un best seller se tratara.

Enero a marzo:
Fotografía de la MRO (NASA/JPL/UnivArizona)
Iniciábamos el paseo por 2.015 con la inercia propia del principio de enero, hasta que el día 16 la NASA nos comunicaba que uno de los satélites orbitales que tienen en Marte había fotografiado los restos del Beagle 2, un rover que aterrizó en el planeta rojo en la Navidad de 2.003 y que los científicos habían dado por “muerto” en el impacto contra la superficie, pero por lo que se deduce en las imágenes, lo que parece más probable es que los paneles bajo los que estaba la antena de radiofrecuencia no se desplegaron por completo. Probablemente, aunque no se ha confirmado, por alguna distorsión en el mecanismo durante el aterrizaje.

Nos metimos en febrero con la crisis migratoria in crescendo, surcando el Mediterráneo, un lugar escenario de mil y una aventuras navales desde la Antigüedad. El día 18 nos despertábamos con la noticia de que unos buzos habían encontrado por casualidad el mayor tesoro submarino de Israel en el puerto antiguo de Cesarea. Dos mil dinares de oro del siglo XII en perfecto estado, algunas de ellas acuñada en Palermo (Italia) con la mítica mordedura de comprobación, que fueron descubiertas tras el movimiento de las profundidades provocado por una de tantas tempestades.

Alguno de los 2.000 dinares (ABC)
Tempestades como las que azotan el continente Africano en forma de enfermedad desde hace décadas y que, el pasado mes de marzo, dejaron de serlo tanto cuando se anunció que la vacuna contra el ébola que se había probado en estudio clínico en 4.000 personas en Guinea era 100% eficaz contra la enfermedad, tres días antes de ese estudio tuvo lugar un eclipse de sol que coincidió con el equinoccio y que precedió al total de luna que hubo a mediados de abril. Alcanzamos el final del trimestre (30 de marzo) con la espectacular llegada de la sonda Dawn de la Nasa al planeta enano Ceres, que nos mostró unos inquietantes puntos brillantes en el cráter Occator que los científicos tardaron meses en esclarecer.

Cráter Occator, en Ceres (NASA)
Abril a junio:
Última imagen de la Messenger
antes de colisionar. (NASA)
El segundo trimestre del año nos deparaba un bombazo sobre Marte: ¡la NASA confirmaba evidencias espectrales de agua líquida en Marte! Las imágenes de la sonda MRO no dejaban lugar a dudas. Durante la época “estival” del planeta rojo, unos delgadas líneas discurren por las diferentes pendientes como si de riachuelos se tratara, y desaparecen cuando las temperaturas descienden. Automáticamente, los relacionaron como objetivo a estudiar en detalle debido a la relevancia que podrían tener de cara a una posible misión tripulada a Marte (si es que llega algún día). A finales del mes de abril, el foco de la prensa giraba 180º para ver como la sonda americana Messenger terminaba su misión en Mercurio. La agencia americana decidió estrellarla contra la superficie del planeta después de haber obtenido en sus más de diez años de viaje 250.000 fotografías. Colisionó a casi 4 km/s que dejó un cráter de 16 kms. de diámetro.

Una semana después, el 7 de mayo, la Progress 59 rusa salía en todos los noticieros porque había quedado fuera de control y se esperaba su re-entrada en la atmósfera. Las imágenes desde la cámara on-board con la nave girando descontrolada dieron la vuelta al mundo. Los astronautas de la ISS confirmaron que orbitaba la Tierra y desde Rusia no supieron qué fue lo que ocurrió para que la antena de radiofrecuencia no hiciera bien su trabajo. Obviamente, en las noticias pretendían no alarmar a la ciudadanía, y hubo que decir por activa y por pasiva que no se corría ningún peligro. Sacaron incluso un juego de los barcos para decir donde creías que iba a caer.

En junio, una curiosidad de la que muchos se enteraron el mismo día: el Leap Second (segundo intercalado, en castellano). Un ajuste de tiempo por la influencia de las mareas en la disminución de la rotación de la Tierra en comparación con el día solar medio. Por eso, se añade un segundo dada la base astronómica de los calendarios que manejamos. Se decidió que las fechas en las que añadirlo eran 30 de junio o 31 de diciembre dependiendo de ciertos factores. En 2015 ha tocado en junio, así que ese día tuvo 23h 59m y 60s.

Julio a Septiembre:
Imgen a color de Plutón (NASA/JPL)
Sin duda, julio ha sido el mes más esperado por todos los aficionados a la astrofísica y geología. La sonda New Horizons sobrevoló el 14 de julio el sistema de Plutón en un momento inolvidable para muchos como el que escribe estas líneas. Los resultados obtenidos han colmado con creces las expectativas de la misión convirtiéndola en un éxito no sólo de la NASA, sino del ser humano como especie. Ahora, tras haber analizado y enviado una barbaridad de datos e imágenes tanto de Plutón, como de Caronte y el resto de satélites, se dirige hacia el Cinturón de Kuiper donde ya tiene encargada otra misión: el objeto transneptuniano 2014 MU69, al que llegará a principios de 2.019. Hubo un momento de indecisión los días previos al flyby porque no acababan de confirmar que no se estrellaría contra la superficie del planeta enano. Finalmente, todo salió bien y hoy podemos disfrutar de fotos con una resolución brutal de un lugar al que ha tardado en llegar una década. Bendito viaje, muchísimo más corto que el que sería necesario hacer para confirmar in situ la existencia y/o habitabilidad que también en julio la NASA anunció haber descubierto en el planeta Kepler-452b (que algunos se aventuraron a llamar “gemelo de la Tierra”). Si bien es cierto que es más grande y más viejo que nuestro hogar, sabemos que en relación su estrella es parecida a la nuestro Sol, y que completa su órbita en unos 385 días… sin embargo, necesitaríamos “sólo” 1.400 de nuestros años viajando a la velocidad de la luz para poder llegar hasta él… digamos que las comunicaciones serían un pelín complicadas entre los posibles viajeros espaciales y la Tierra.

Comparativa de Kepler-452b con la Tierra (NASA)
Bolas lanzadas al agua.
Después de posar la vista a miles de millones de kilómetros de nuestra casa, entramos en agosto teniendo que volver nuestros ojos a casa. El planeta se está calentando en exceso y las sequías que azotan ciertas zonas del mundo son cada vez peores. Sin embargo, los avances tecnológicos nos están permitiendo poco a poco paliar esas desgracias. Como ejemplo de ello pueden servir los millones de Barrier Balls que se han utilizando a modo de tapón gigante para que la luz del sol no incida de lleno en los lagos y pantanos, reduciéndose así la evaporación hasta en un 80%. Sin duda, un avance espectacular que de unas cifras 
de ahorro enormes.

Reconstrucción
del esqueleto (NatGeo)
Septiembre ha sido el mes de la arqueología en 2.015. El día 11 se hacía público el descubrimiento en Sudáfrica del posible eslabón perdido entre los últimos australopitecus y los primeros homínidos. Se ha reconstruido al Homo Naledi a partir de los restos de 15 individuos encontrados en una cueva. Será la datación la que diga si fue un contemporáneo del Homo Habilis o el Homo Erectus, pero de confirmarse lo que dicen los expertos, podemos estar ante ese preciado eslabón de la cadena. Por si ese descubrimiento fuera poco, las nuevas tecnologías nos tenían preparado otro bombazo megalítico: sin necesidad de desenterrarlas, las máquinas de detección que se usan hoy en día en arqueología identificaron un gigante monumento subterráneo a apenas 3 kms. del archiconocido círculo neolítico de Stonehenge. Se trata de 90 piedras de hasta 4,5 m. de altura (30 de las cuales se encuentran intactas) alineadas que son de hace 4.500 años, unos 400 años más antiguas que el propio  Stonehenge. Los investigadores ya le han bautizado como Superhenge y le dan el apelativo de “histórico”. 

Superhenge (www.abc.net.au)
Octubre a diciembre:

Arco del triunfo en Palmira.
Por el contrario, lejos del Reino Unido y ya en octubre, los satélites confirmaban con imágenes que las amenazas de DAESH sobre la destrucción de la ciudad de Palmira habían sido llevadas a cabo. El mundo asistió atónito a la brusquedad mental de no entender por qué mentes tan cerradas consiguen adquirir tanto poder. El paso de los meses ha ido confirmando el expolio y destrucción, hasta que la comunidad internacional ha decidido entrar por las malas en la zona. Entre tanto paisaje desolador, nos encontramos el oasis de los que siguen pensando por el bien de la Cultura y ya está en marcha un proyecto de recreación 3D por hologramas del Arco del Triunfo, torres y templos derribados que será presentado en la Plaza Trafalgar de Londres en abril de 2016. Además, está previsto que cuando la guerra en Siria termine, se reconstruya la ciudad completa de Palmira in situ. No será lo mismo, pero no cabe duda de que el esfuerzo habla muy bien de los impulsores. Esperemos que se arregle todo en esa zona cuanto antes porque el fracaso de Europa en materia social ha quedado patente en la crisis migratoria de 2.015. Mientras tanto, la sonda Cassini confirmaba la sospecha de los científicos durante el mayor acercamiento desde que se encuentra en el sistema de Saturno, a 49 kilómetros de la superficie del polo sur de Encélado. En esa zona, unos géiseres de gas, agua y otros compuestos orgánicos eran la prueba definitiva de que bajo el precioso manto helado del satélite hay un océano. Las imágenes del sobrevuelo de Cassini hablan por sí solas. Todavía en octubre, y después de haber identificado durante el verano 16 compuestos orgánicos en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, la sonda Rosetta enviaba datos que confirmaban la existencia de oxígeno. Algo que refuerza la teoría de que alguno de los componentes para la vida llegó a la Tierra desde el espacio a lomos de un cometa.

Recreación del océano de Encélado (Agenciasinc.es)
En noviembre celebrábamos que Google dedicaba su doodle a Lucy, el australopitecus afarensis encontrado por Don Johanson, en el 41º aniversario del descubrimiento de los restos más antiguos conocidos de un antepasado nuestro: 3.200.000 años (!!!).

Venus, desde Akatsuki
a 72.000 kms. (JAXA)




Aterrizamos en diciembre con el anuncio desde la JAXA de que la sonda Akatsuki había entrado en la órbita de Venus, desde donde ya ha empezado a mandar imágenes que permitan estudiar el clima de nuestro vecino de al lado. Debido a lo elíptico de su trayectoria, la sonda oscilará entre los 400 y los 440.000 kilómetros de la superficie. Ha sido el segundo intento de entrada en órbita en Venus, el anterior y fallido tuvo lugar en 2.010. Un ejemplo de esfuerzo y perseverancia recompensado para los japoneses, de la misma manera que lo fue en la madrugada (española) del 22 de diciembre el aterrizaje de la primera etapa del Falcon 9 del cohete Saturn V que la compañía Space X lanzó al espacio con una carga no tripulada que llegó sana y salva a la ISS mientras la parte inferior maniobraba en vuelo suborbital y entraba de nuevo para posarse suavemente en la zona de aterrizaje estimada, en lo que supone el iniciio de un ahorro sin precedentes en los lanzamientos que regularmente tienen lugar con destino a la ISS. Fuimos muchos los tarados que lo vimos en directo, y muchos otros los que alucinaron al día siguiente. Es cierto que la Blue Origin de Amazon ya lo había conseguido, pero el diferente espectro de negocio de ambas compañías hace que no sea una competencia “real”. Elon Musk (CEO de SpaceX) confirmó la semana pasada que el Falcon 9 está ya analizado tras su aterrizaje y listo para un segundo despegue. Veremos cómo transcurren las cosas en 2.016, que se presenta apasionante. Con ese buen sabor de boca nos comimos las uvas.

Fotografía de larga exposición que muestra el despegue y aterrizaje del Falcon 9.




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