sábado, 5 de septiembre de 2015

WarMing warNing.

En la línea de mi anterior entrada sobre el colapso que tenemos metiéndonos el dedo en el ojo (El Renazimiento), hoy comentaré lo que considero tema capital en la desenfrenada carrera hacia la extinción en la que nos hemos sumergido: el aumento del nivel del mar. 
Foto: Kerstin Langenberger / Facebook
Hemos estado demasiado pendientes del cielo y el agujero de la capa de ozono, y se nos ha olvidado controlar qué pasa al nivel del mar. Para eso, el ser humano se ha involucrado y ha querido saber qué les está pasando a los océanos desde el año 1.992 hasta hoy. Las mediciones vía satélite han demostrado que la estamos cagando bien gorda también con ese tema. La subida de las aguas marinas es tan significativa que se está empezando a concienciar de que los valores que se estimaban hasta ahora son muchísimo más optimistas de lo que se pensaba. Un ascenso del nivel del mar que tendrá consecuencias devastadoras en muchísimos puntos del planeta donde la tranquilidad, la paz y el buen rollo atraen a más o menos gente según sea la estación del año. Once de las ciudades más pobladas del mundo se encuentran en situación de riesgo, y lo saben. Por no hablar de las consecuencias en animales como el oso polar o las diferentes especies migratorias.
Pérdida de masa de hielo en Groenlandia y Antártida.
Las autoridades internacionales están informando de que la línea del agua subirá cerca de los 90 cm. en lo que queda de siglo. Para hacerse una idea de lo que supondría a nivel global basta con salir a dar un paseo por tu barrio o ciudad e imaginar que el agua te llega hasta la cintura. TODO lo que veas estaría anegado ¿verdad? ¿Qué harías para “elevar” todo más de un metro de altura y devolver la normalidad a la ciudad? ¿Te imaginas las obras en infraestructuras, parkings, parques, edificios de viviendas, etc…? Pues eso es precisamente lo que los responsables de Naciones Unidas -entre otros- están intentando explicar a falta de 80 años de que suceda. Y por eso empiezan a avisar desde ya, porque adecuar las infraestructuras mientras el agua “sólo” suba 8 cm./año podría llegar a considerarse viable o asumible a tan largo plazo. Sin embargo, el árbol del afán legislaturista que colapsa el cerebro de la mayoría de políticos del mundo no les deja ver el bosque de la concienciación necesaria que los ciudadanos del mundo tenemos cada vez más activada. Para este evento debemos actuar como un todo. Dejarnos de chorradas electoralistas, de soberanías, de independencias, de fronteras. Ser humanos, al fin y al cabo. Ver que la especie continuará como malamente pueda mientras a nosotros nos comen los gusanos o nos lleva el viento de un lado para otro. Me da lástima pensar la cara de pánfilo que pondrá Rajoy o cualquier dirigente de los que tienen elcarpe diem por bandera cuando les digan que, según los modelos de observación y análisis de la NASA y otros satélites enviado para la causa, Groenlandia se fundirá dentro de algunos siglos, subiendo el nivel del mar unos 7 m. (imaginad el paseo de antes, y pensad que en lugar de hasta la cintura, todo es agua hasta el 2º piso…) o que el deshielo total de la Antártida lo elevaría ¡¡60 metros!!
Lo que tienen que ver los Rajoy, Merkel, Cameron, Putin y compañía es que todo eso lo estamos provocando nosotros. Nadie más. El de siempre. El que llegó, vio y pensó. Y destruyó. A día de hoy, los asesores del presidente con más flow de los últimos tiempos han dado en el clavo intentando convencer a los estadounidenses de que, efectivamente, somos nosotros los que estamos cometiendo todo tipo de atrocidades a lo largo y ancho del planeta. Ya sea deforestación, agotar combustibles fósiles, deshielos… y actuar para que sean las energías renovables las que gestionen el futuro y que, al menos, no tengamos esa espina clavada en la conciencia ecológica que casi todos tenemos clavada en los documentales de La2 sobre deshielo de glaciares, el Amazonas, o los desiertos del mundo. El calentamiento global nos va a sodomizar bien fuerte, y no deberíamos dejar que lo hiciera a nuestros herederos, porque la pederastia no nos gusta a nadie... ¡¡Hagamos lo que podamos para evitarlo!!
Fuente: Sabemos digital. @PatHernando.

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