martes, 7 de julio de 2015

El laberinto del FMInotauro.

-Dibujo de Antonio J. Monçalves-

El hartazgo se paseó finalmente por los colegios electorales de Grecia, salvo contadas excepciones de barrios o zonas ricas en las que sus holguras económicas les permiten decir NAI en lugar de OXI. Previsible. La calamidad que están pasando sus compatriotas no les ha convencido de que a lo mejor lo correcto es votar por un país mejor, pero si nos ponemos a analizar cosas en materia de corrupción… pues eso. Que alemanes vendan submarinos al doble del precio de mercado después de untar al ministro de defensa de turno no se ve en los telediarios de aquí ¿verdad?. O que tengas que dar un sobre (sí, un sobre bajo mano) a un médico para que en un hospital atiendan mejor a tus familiares. Fueron dos de las cosas que vi estupefacto en el Salvados de ayer sobre el “Ultimatum a Grecia”. El oxígeno que las células necesitan para comprender que el esfuerzo no será en balde. Que se espera mucho de todos, para delirio de unos pocos que ven cómo sus potestades se despeñan desde lo alto del muro que rodea la planicie del Partenón. Eso significa el no. Que si la presión ha aumentado desde Bruselas, o Berlín, no es para mostrar músculo sino para tratar de controlar las voluntades como se ha hecho hasta ahora. Pero esa página ya se ha pasado. 
Conviene recordar que el resultado de 60% - 40% se ha producido DESPUÉS de una semana con los bancos cerrados. ¿Qué habría pasado si el referéndum se hubiera celebrado hace dos semanas? Imaginadlo. Es bastante significativo que a pesar de los pesares la gente haya elegido que NO, probablemente sin siquiera saber que el propio FMI reconoce la deuda como impagable en documentos internos. Brutal. Los griegos no han dejado entrar solo a Tsipras al laberinto, y todos juntos han encontrado al #FMInotauro. Y le han dicho que a ver qué cojones pasa. Que ya basta de apretar. Ahogar. Que hay que llevarse bien, por el bien de todos los que no tienen nada. Es mucho más fácil pedir desde un despacho con aire acondicionado que en la boca de metro de la Pza. Omonia o el barrio de Plaka. Habría que ver a los del Eurogrupo pidiendo monedas durante los cinco años que quedan hasta que se salga de la crisis, y que luego votaran en un referéndum. Yo espero que el sacrificio de Varoufakis sea solamente una desaparición de la primera línea, pero que siga en el backstage de la sala de máquinas griega… de la misma manera que el de Samaras será una huída hacia adelante de los conservadores, precisamente por eso. Por lo mismo que aquí. Al igual que Rita Barberá se ha picado y no ha respirado para tener las pelotas de sentarse en la oposición, porque no tiene ni puta idea de la política del bien común, sino de la del oscurantismo institucional.

Mientras tanto, Rajoy anda de fiesta en fiesta con el tic en el ojo. Diciendo cosas que no se cree ni él. Mirando por el bien de los suyos, el Partido Popular. Algo estás haciendo mal, Mariano. Se te han caído los anillos por no admitir que estás ahí para TODOS, no sólo para los tuyos. El 61% de los griegos no son ultraderecha o ultraizquierda. Son el 61% de los griegos. Punto. De la misma manera que el recambio Albert Rivera cree que es malo-malísimo ese resultado. Y que abre el saco para meter a los extremistas de ambos signos. Pdro Snchz dice que quiere a Grecia en el euro... qué original. Ciertamente, no están entendiendo nada. La solidaridad que piden los populares no tiene nada que ver con la sensatez que piden los populistas. El gobierno del “me da igual cómo. Paga lo que debes.” al gobierno de sentido común y la dignidad frente a un grupo de numerólogos que ya han dejado claro que lo que desean es que les cuadren las cuentas. Liquidez. Corralito. Estrujen. La mitología griega es esa esperanza en el horizonte al que debemos mirar desde este lado del Mediterráneo. En noviembre veremos si lo hacemos.

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