domingo, 21 de junio de 2015

Pactar sin el diablo.


De aquellos polvos, estos lodos. Ahora resulta que el PP se enfada porque la geometría del cambio está haciendo unirse lo inunible para que los ayuntamientos y comunidades no estén en sus manos durante los próximos cuatro años. Van de buenos de la película poniendo de malos a los de siempre, y a los de no hace tanto. Van de progres haciendo cambios internos que dan la risa a todo el mundo, porque todos sabemos lo que hay, salvo ellos. O eso parece. No son capaces de ver que la gobernabilidad de un estado es algo con más piel que sentarse en un sofá a decir gilipolleces. Y digo no son capaces, en plural, porque aunque digan que el que decide es Rajoy, ahí los que mandan son cuatro. Más pendientes de pensar en cómo salir al paso de nuevas tropelías judiciales cuando les levanten la alfombra de tal o cuál caso de corrupción. Hay donde elegir. La tristeza de su poco discurso es directamente proporcional a la pasta que se han llevado a Suiza o cualquier otro “para eso” fiscal.

Sólo aguantan sus miedosas pataletas los de C´s. Tendedores de mano en tiempos difíciles para aquellos. En noviembre veremos si les pasa factura ayudar a gobernar y pasan de tendedores a tendederos. Porque anda que no tienen los populares ropa para lavar y guardar… El otro día oí en una tertulia que algunos dentro del PP quieren que Albert Rivera sea el próximo presidente del gobierno. No sé, llamadme loco, pero creo que lo mejor está por llegar. El sistema no puede más. Hombros caídos y estómagos vacíos de hombres y mujeres. Y de niños. Muchos. Demasiados. Un drama que debemos paliar en la medida de lo posible recortando de otros sitios (como ha entendido Carmena en Madrid). A lo mejor la Espe no es digna de entrar en nuestras casas, pero unas palabras suyas durante la campaña bastaron para sanar ese HAMBRE (con mayúscula por lo serio del tema), y convertir en alcaldesa a la jueza. Dicen que no cumplirá todas sus promesas. Dicen que son sólo palabras. La nueva política les da mucho miedo porque ¿y si funciona?. Si se consigue reducir el gasto público en asesores a dedazo, en coches oficiales, en escoltas, en fuegos de artificio de la pachorra intelectual que algunos manejaban a su antojo. Gobernantes empeñados, empeñando a sus gobernados. Una ecuación que ha acabado resolviéndose despejando en las urnas la incógnita ignominiosa de la casta de siempre.

Cuando los millones de niños que pasan hambre sean mayores, ¿qué pensarán de los españoles de hoy? Probablemente lo que les digan sus padres, porque para eso son sus padres. No perderán tiempo en recordar la historia de lo que era, porque ese -mal- recuerdo lo tendrán grabado a fuego lento en la frente. Una herida abierta para el resto de sus vidas. Les hará dar valor a todo. A lo humano. A lo divino. A lo material, por pequeño que sea. Porque sabrán que admitiendo la realidad es como se puede salir de esta, y no a expensas de lo que los que desvalijaron el país para dárselo a la Troika, o a Bankia. El poder económico nos enseñó la patita y le dejamos entrar. Ahora hay que apechugar y apretar bien el culo entre todos para liberar de tensión a los cerebros que pueden aportar. Se puede, y se debe. Que se sigan extrañando de que no se puede pactar a cualquier precio, de que se han convertido en no-objetivo: que no gobiernen ellos. Esperad sentados a ver si dentro de cuatro años lo han hecho tan mal los nuevos que volvéis al ruedo, o lo han hecho tan bien que lo único que os quedará será ser oposición in sæcula sæculorum. Por cada cuenta de twitter que se cierre, se abrirán sospechas sobre cuentas en Suiza. Y seguirán diciendo que “esa persona de la que usted me habla…”. Con suerte, a lo mejor el comienzo del juicio de la Gürtel se puede empezar con jueces imparciales.

El diablo hoy viste de Prada… por mucho que digan que viste de Alcampo.

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