viernes, 17 de abril de 2015

Pasando el Rato.

Debería haber entrado al coche esposado... pero no.
Otro trato más de favor.
  1. Gente que confunde Suiza con Suecia, argumentar con gritar y botar con votar.
  2. Gente que sabiendo perfectamente lo que es cada cosa, lo hace mal a sabiendas.
  3. Gente que no sabe de donde le vienen las hostias, pero se limita a decir “Caca, culo, pedo, pis” porque así al menos la gente se reirá.
Es el marketing de los jetas, los aprovechadores de los conseguidores. Esas personas de las que usted me habla… Esos ridículos consejos que agravan todavía más la situación, convirtiéndolos en ignominia. Sandeces bendecidas por los palmeros de turno que necesitan llevar el pan a casa y cuya dignidad se va por el desagüe cada vez que se lavan las manos antes de comer. Podríamos pensar que es necesaria una regeneración, pero, ¿es realmente necesaria?¿Estamos interesados en que se cambie el sistema o sería mejor marcharse de aquí y cerrar la puerta?¿Seríamos capaces de absorber todo el impacto que generaría dejarnos de “presuntos” y actuar de facto? Creo que no. Y nos da tanto vértigo servir a la sociedad que actuamos de la manera más española posible: “ese marrón, que se lo coma otro”.
¿Os habéis parado a pensar en la catástrofe que nos está llevando al colapso? O en qué pensará la comunidad internacional cuando se habla de España, o lo que pensarán nuestros hijos y nietos cuando lo estudien dentro de 50 años (“¿nuestros padres eran gilipollas o qué?”). Un puto exdirector del FMI, tercer hombre más poderoso de los más de 7.000.000.000 de personas que lo habitamos -sin contar a DiCaprio y Kate Winslet en Titanic-, ha resultado ser presuntamente un “asunto particular” (según Sorayita) de una de esas personas normales. No me jodas… que encima nos quedan 705 amnistiados más por conocer. Y nos intentan vender encima que la realidad es otra, que esos son solo unos pocos, que lo son, pero de una notoriedad tan grande que nos hace quedar a los anormales como auténticos imbéciles. Sinceramente no acabo de imaginar qué tienen que hacer los integrantes de un partido político para que sea ilegalizado. Si se ilegaliza un partido con gran afinidad a delitos de terrorismo “de campo”, ¿qué pasa con los partidos cuyos miembros se rebozan en un campo minado de  billetes de 500€ fruto del terrorismo económico? Alguien debería decir al PPSOE que a reírse se vayan a la casa de su madre, cuando vuelva de trabajar.
Está claro que da igual lo que hagan. Está claro que les van a seguir votando. Está claro que todo seguirá oscuro. Señores de C´s, de Podemos, de IU, incluso de UPyD, la única manera de cambiar esto no es convencer a los indecisos, ni dorar la píldora a los que están hartos de ellos y se van a cambiar de partido motu proprio. La única manera de cambiarlo sin que puedan achacar nada a nadie es aumentar la participación electoral convenciendo a los ciudadanos de que, si realmente están hartos de toda esta pandilla de hijos de puta, voten. Porque si no, seguiremos igual. Los pírricos índices de las últimas europeas no son nada halagüeños aunque sí que es verdad que suelen ser menos “atractivas” que el resto, por eso creo que debería centrarse el esfuerzo en no discutir con sus palmeros cuando van a las tertulias, sino mirar cara a cara a la cámara y preguntar a los que están en casa: “¿Está usted harto de ellos?¿Voto usted la última vez?”. En programas con varios millones de espectadores de audiencia, alguno habrá que se de por aludido. Y si se dispone de capital, encargar una encuesta a Metroscopía, Sigma Dos o cualquiera de cierta entidad que permita pulsar el espectro de qué gente es el destinatario de esa captación.
Eso sería un triunfo de trascendencia: moral y físico. Empowerment del bueno. Demostrar el músculo aprovechando el descontrol de ambos grandes partidos. Uno de ellos viendo desfilar a dirigentes como elefantes en una cacharrería mediática y el otro viendo cagarla a los suyos en el hemiciclo con cosas anecdóticas, pero que prevalecerán per secula seculorum. 

  1. Espectador medio de cualquier programa de entretenimiento de la telebasura, mayormente de Mediaset. Incluso confunden botar con votar, quizá por eso no lo hagan.
  2. Político medio cuyo ayuntamiento, autonomía o país ha sido convertido en un cortijo tal, que las actuaciones ilícitas son lo habitual.
  3. Presidente de gobierno con menos carisma que ese amigo de la cuadrilla que dice “venga, vamos a este mismo” y nadie le sigue.

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