sábado, 7 de marzo de 2015

Nimrud no es Babilonia.

Hoy no hay actualidad estatal que valga. Hoy necesito divagar sobre los últimos objetivos del ISIS: #Nínive y #Nimrud. Auténticas cunas de la mierda de civilización a la que pertenecemos todos. Lo único que admiramos de las religiones la mayoría de ateos del planeta son, precisamente, las auténticas bellezas que a lo largo de la Historia ha ido moldeando el ser humano en su inseparable búsqueda de la inmortalidad, o de la explicación de una vida en el Más Allá que dé sentido a lo que haya hecho en esta. Dicho esto, y aun a falta de ser consciente de que me quedan cientos de obras por ver en directo, me parece tan maquiavélico destruir herencia de la Humanidad por meras convicciones religiosas o simple provocación, que no voy ni siquiera a entrar a valorarlo, porque solamente se me ocurren insultos y palabras malsonantes. Estamos constatando que como manera de llamar la atención es una estrategia brutal hoy en día, pero mi pregunta va más allá que su Más Allá: ¿dónde está el límite?¿qué tienen que destruir para que la ONU deje de mirar para otro lado?
Hay gente que compara esos ataques con los de los Aliados durante los asentamientos en la antigua ciudad de Babilonia en el año 2005. Desde mi punto de vista, y tras haber leído algo sobre el tema, creo que ambas destrucciones no tienen absolutamente nada que ver la una con la otra salvo el clima de una puta guerra en sus alrededores; no obstante, quiero dejar claro que considero la destrucción de Babilonia como algo igual de grave que lo que ha pasado en Nínive o Nimrud. Sin embargo, no es comparable. Me explico: es cierto que los Aliados destruyeron calles para hacer trincheras, y que metieron restos arqueológicos en sacos con otras piedras “normales” como defensa ante los proyectiles iraquíes, e incluso que en algún campamento de vigilancia cercano desperdigaron gasolina de sus tanques por lugares de un potencial marcado interés cultural, cubiertas aún o descubiertas. El British Museum hizo saltar las alarmas, y una comisión se acercó al lugar para realizar un informe sobre cuánto había de verdad en ello. Se confirmó el destrozo PARCIAL, se pidió explicaciones a los involucrados y se tomaron acciones. Lo que mucha gente no sabrá es que según comentó a The Guardian el teniente coronel S. Boylan (portavoz de EE.UU.), y cito del diario argentino Clarín, “[…] todos los proyectos de ingeniería sobre el lugar fueron discutidos con el jefe del Museo de Babilonia y sometidos a revisión de arqueólogos. Se está considerando reducir el tamaño de la base […] ”. Es más, en un principio, se tomó como bueno el asentamiento allí porque en cierto modo lo liberaría de saqueadores. Por supuesto que fue algo horrible y reprobable, pero analizando únicamente el resultado de “destruir ruinas milenarias”, nada que ver con la barbarie de los yihadistas.

Los de Estado Islámico han quemado miles de manuscritos, han despedazado y destruido el museo de Mosul y han demolido los restos de  Nimrud con el único objetivo de, escudándose en que eran obras “infieles”, provocar a Occidente sabiendo perfectamente que destrozaban Patrimonio de la Humanidad. Regodeándose y enfatizando el sentimiento de odio y ser odiado al grabarlo en vídeo y difundirlo en internet, y a sabiendas de que la comunidad internacional se pegará internamente para decidir si hay que permitir que lo sigan haciendo, o si (como ellos quieren) hay que iniciar una guerra que para los islamistas será la puta ansiada guerra santa, pero para los occidentales será una manera de evitar que la metástasis extremista se extienda. La provocación de las grabaciones a cámara lenta y con todo lujo de detalles hace todavía más efecto en gente aficionada al mundo del arte que ve como, sin ningún otro motivo aparente que la religión, se desvanecen las evidencias de la que fuera una prometedora civilización de seres humanos cuyo afán entonces era expandirse, conquistar a otros y subyugarles a sus condiciones, que con el paso del tiempo pasó a querer conquistar otros mundos. De momento, el progreso como especie ha quedado patente en la conquista de la Luna, de 67P/CG, de Ceres o dentro de poco, Marte. Sin embargo, ellos se empeñan en no avanzar. En vivir en el pasado, matando como en el futuro. Lex Talionis dicen ellos, y la aplican. Pero no se dan cuenta de que hoy en día, si se confirma que han destruido todo rastro de civilizaciones pasadas, basta con que uno igual de extremista que ellos apriete el botón rojo y se pierdan para siempre entre las líneas de los libros de texto que nuestros descendientes y los suyos tendrán que aprender. Serían Historia, un capítulo más, de la pobre especie humana incapaz de regirse por los mismos dictámenes para todo. Con lo bonito que sería que alguien demostrara la existencia de algún dios, el que fuera, para decirles: “Vale, teníais razón ”… pero, desafortunadamente para ellos, de momento lo único que sabemos es que los milagros se explican con Ciencia.

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