sábado, 17 de enero de 2015

En España, “LePen” se dice “LeCrim”.


Se empeñan en no avanzar. En joder a los que queremos seguir progresando. Se empeñan en vivir en los 60, donde ellos estaban cómodos. Sus despachos, sus cortijos, sus entramados sociales. El amiguísmo, el servilismo, el quid pro quo. La felación causa-efecto, perdón, relación. El sosiego acomodaticio de las altas esferas de la Administración Pública que pagamos entre todos. La aristocracia, la genética, la derecha rancia, el pedigree. Están haciendo la valla del cambio de siglo XX al XXI cada vez más alta para que nos quedemos estancados contra nuestra voluntad por el mero hecho de que ellos no quieren continuar. No aceptan un “no” por respuesta, precisamente porque hay un montón de gente que en lugar de callarse, otorgó el “” (y que, esta vez, parece que de verdad se han sentido tan traicionados que no les va a votar. Veremos).
Insuflan aire viciado a la nueva ley de enjuiciamiento criminal (LeCrim) para retenernos como si fuéramos la nube nitrogenada que ha cubierto Madrid estos días. Tipifican como delitos lo que en otros sitios son libertades como quien no quiere la cosa. El aborto, las manifestaciones, las grabaciones… y les faltaba este “saltito”: las redes sociales. Según he podido leer, desde hoy la @policia tiene voz y parte autoritaria para perseguir comentarios en Twitter y censurar hasta el punto que sea menester. Increíble, pero cierto. Tan sólo una semana después de personarse en París después de la peor viñeta soñada en Charlie Hebdó, el presidente del gobierno tiene los santos cojones de aplicar un desproporcionado ataque a la libertad de expresión justificándolo  diciendo precisamente lo contrario. De locos.
Una de las mayores incompetencias achacables a un político es ser políticamente correcto. Rajoy es tan pusilánimemente correcto que no contenta ni a los conservadores del PP, ni a los centristas… con ese panorama, no podemos (jeje) esperar que tenga contentos a los que estamos ideológicamente fuera de su alcance. Algo así de perdido -incluso con GPS- está Pdro Snchz: queriendo parecer “súper” intransigente con la corrupción, pero con 140.000 folios en Andalucía que le dejan con el culo al aire. Tanto es así, que en el “y tú más” que mantiene periódicamente queda igual de ridículo que el pepero de turno. 

El sector duro del Partido Popular va demasiado de la mano con Le Pen, y es algo que empiezo a valorar desde el punto de vista de la política de inmigración, pero aplicada a ámbitos como la Seguridad Social y la libertad de expresión que la impunidad que les da llevar 30 años viviendo de la política. Empiezo a pensar que tanto documental sobre el nazismo en La2 es para que los que lo vean piensen que “no estamos tan mal”. 

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