viernes, 12 de diciembre de 2014

Amor de azar.


Cuidado con lo que escribes,
la Policia te ronda
y preparando la honda,
la usará si te decides.

Hay una gran diferencia
entre pensar y escribir.
Obligados a discernir,
para hablar de la indecencia.

El despropósito escucha…
esperando su momento,
sin saber si es uno -o un ciento-
poniéndoles la capucha.

No voy a ser yo quién siembre,
pues nos queda un rato aún.
La mordaza irá a un baúl,
a finales de noviembre.

La famosa Ley Mordaza
circunscrita en el lenguaje,
jugando con el paisaje.
Amordazar, amor de azar.

Señoras y señores, la Ley Mordaza ya ha sido aprobada. Una incongruencia tan grande y retrógrada como las sandeces que sueltan día sí y día también los voceros charlatanes del Partido Popular. Desvaríos de todo tipo con el único objetivo de que (al menos eso pienso yo) se hable de ellos y no de la caótica situación del partido de puertas para adentro: dimisiones varias e imputaciones por cientos. La desafortunada y mísera pregunta de Sergio Martín (Canal 24h) a Pablo Iglesias, las declaraciones de Ignacio González afirmando que el verdadero problema no es la desnutrición sino la malnutrición… vamos, que los niños están obesos, las del Ministro de Interior contra los jueces -que ya han pedido su dimisión-, Esperanza Aguirre diciendo que los de Podemos hacen uso privado de lo público, o la última de las pazguatadas de Mariano y su particular Escopeta Nacional “… algo bueno tendrá España cuando gente de todo el mundo ahorra durante todo el año para venir a vernos.” ¿Pero cómo se puede ser tan necio de pensar eso? A veces pienso que se ríen de todos nosotros y que en sus banquetes y caterings se descojonan de la risa cuando lo recuerdan como hacemos nosotros en las cenas de Navidad de empresa, o reuniones familiares varias. A lo mejor debían contemplar algo que sancionase las imbecilidades que salen de sus bocas en lugar de las de la gente harta de ellas.
Con jueces inhabilitados en el momento en el que se meten con quién no deben, me deprime pensar que todavía nos queda un año hasta que tumbemos entre todos la mayoría absoluta para que se empiecen a tomar decisiones consensuadas que hace no mucho tiempo llamábamos democráticas y que hoy ya no pueden catalogarse así. Pero me alegra el ánimo que poco a poco vayan cayendo todos esos Ratos, Bárcenas, Matas, Fabras, etc… Lo de menos serán las multas que nos metan por decir lo que nos salga de los pendientes. Al fin y al cabo, lo único que tenemos que sacar en claro no es si votar a la derecha o a la izquierda, sino lo dañino que es un Gobierno de mayorías absolutas que hagan y deshagan según les convengan de la manera más maquiavélica imaginable para expoliar lo público en beneficio propio.

Estaría bien reconstruir esta mierda pinchada en un palo sobre la que paseamos para que la gente que no pueda pagar su vivienda no salte por el balcón cuando vayan a desahuciarles, porque todo es reparable menos la muerte. Es tristísimo que tengamos que oír con cara de tontos cómo esos hijos de p*** justifican los desahucios por el bien común de la economía. No dejemos al azar la voluntad de amordazar. Amor de azar.

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