sábado, 18 de octubre de 2014

Gerundenses de España.

Gerundenses, pero no de Girona, sino de Gerundio. Ellos son nuestro mayor error. Nuestra carga y, cada vez más, nuestro cilicio. Son los Frankensteins que están junto a nosotros, su niña, en la orilla del lago. La iglesia acusando a los medios de comunicación de inducir al adulterio. Mónica de Oriol, rajando. Los jetas de las tarjetas, a lo suyo: negando la mayor. Rajoy, rajoyeando. Mato, matando. Y el PSOE, intentando. Gallardón, muriendo matando. Bárcenas, descansando… ¿qué es de Bárcenas? Desde que se supo que la cabeza de Gallardón salvaba a su mujer de la cárcel no ha vuelto a decir ni mú. Esperanza, repartiendo… octavillas contra Podemos. 

Y el resto de nosotros, esperando. Ya sólo quedan trece meses para que, a pesar de la presumible victoria, nos deshagamos de la mayor puta mierda que hemos elegido en la historia de la democracia. Se lo dije a mi entorno el día después y el tiempo, desgraciadamente, me ha dado la razón. El absolutismo es el peor método para ser gobernado, ya que si bien atiende al pensamiento de la mayoría, muchas veces los actos derivados de él, se alejan tanto de lo que los propios votantes querían, que es contraproducente. Hemos sido víctimas de lo que llevábamos haciendo muchos años: votar contra alguien, en lugar de estar convencidos y votar a Fulano o Mengano porque tenían un programa convincente. Algo de culpa tendrán también los partidos incapaces de renovar expectativas o ilusiones o lo que fuere ¿eh PSOE e IU, etc…?
Me agradaría tener la certeza de que hay al menos tres millones -sí, tres- de votantes del menos popular de los partidos que NO son estómagos agradecidos, y que la próxima vez que haya que votar en gordo, se pondrán el traje de faena y darán la estocada a sus actuales ¿representantes? en el gobierno. Digo en gordo, porque las autonómicas, con el cambio de la ley de mayorías decretada por el artículo 33, me parece que va a calcinar cualquier atisbo de mejora a nivel más básico (sobre todo si Podemos no mueve ficha). De la misma manera, es deleznable que pretendan perpetuar sus siglas modificando algo que, mirándolo incongruentemente, incluso beneficia a sus archienemigos de Bildu en Euskadi, por ejemplo. Harina del mismo costal, que ellos se empeñan en poner en otro.
No soy tan estúpido como para pensar que estamos en Disneylandia, donde lo bonito sería que los que han estafado devuelvan hasta el último puto duro, y los agraviados recuperen lo que aquellos les tangaron. Donde el sentido común repusiera en sus cargos a los dos jueces que han tenido las pelotas y el poco seso de pensar que en realidad no estaba todo podrido, y que han acabado trasquilados e inhabilitados por lustros. Ni siquiera para el Pequeño Nicolás ha sido Disneylandia, aunque al menos el chaval lo ha intentado. El CNI, la Xunta, el Ayto de Ribadeo… Hola, Torrente 6. El rapaz honrosamente admite que lo de las #blackcards le superaba. Algo es algo. A pesar de haber sido pillado en su huida hacia adelante, no deja de ser gracioso que Nicolás el imberbe viera que aquello era demasiado, y su “cercano” Arturo Fernández pensase que era el corral de la Pacheca, y gastar indecentes cantidades de dinero en sus restaurantes. Hay que ver. Pobrecillo. Por no hablar del resto los tarJetas. Con unos conceptos que parecen la montaña rusa de los gastos: clubes, pubs y discotecas. Flores, grúas, joyas, café, lencería, parkings, y un etcétera que me daría para aburrir. Súmenle las horas intempestivas de los efectivos retirados de cajero, y tendrán un cocktail que ni Viacheslav Molotov se atrevería a tocar.
En definitiva, y una vez vistas “las sentencias” al toro, se ha demostrado que hay quien está por encima del bien y del no-tan-bien. Corleones que como en las películas destruyen a gente con el solo chasquido de sus dedos. Otra realidad. Es Matrix, pero dominando el Oráculo, que es como mola. Un lugar en el que el leivmotiv sea la maldad. “Bienaventurados los hijos de puta porque ellos heredarán la Tierra”. Banqueros, con sus palmeros, que cambiaban las banderas de unos países a otros para que no se notase que gobernaban los mismos en todas partes.
Por otro lado, y cambiando de tema, para acabar con un poco de esperanza, “negativo” a veces es positivo. Al menos, según los síntomas del cooperante de Cruz Roja “sólo” tiene malaria, y el resto de ingresados también han dado negativo para ébola, al menos de momento. Mientras, la negligente y casi-crucificada auxiliar de enfermería dicen que ha cenado sólido ya. Olé. Tengo ganas de que salga de esa maldita habitación para ponerse cara a cara con el consejero y la ministra. A ver si tienen los cojones de ratificar su versión con ella delante… y sobre todo a ver cómo le explican el sacrificio de Exkalibur cuando vea que el perro de la infectada yankee está en cuarentena. 

Por suerte, los gerundenses de Girona salen muy bien parados en la comparación con los de Gerundio. No hay color. Ni siquiera el de las banderas.

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