sábado, 26 de julio de 2014

Sinsentido consentido.

Escribo a 28M. Con el revolcón en las urnas todavía patente como si del espíritu olímpico se tratara. Abstenciones aparte, ha quedado claro que el pueblo ha entendido cuál era la dirección que necesitaba ahora. La dirección que indicaba el PP, sí… pero el sentido opuesto. Será que son de letras, y han cometido el error de señalar la dirección y no el sentido. Ese sentido que atisba una esperanza mucho mejor que la Aguirre. El sexto sentido que la sociedad ha desarrollado ante la fuerza de los recortes y subidas de impuestos y bienes generales, que no generalistas. El sentido que aporta un dominó de escándalos de corrupción, acrecentado por un nulo sentimiento de culpabilidad y que amparándose en leyes hechas ad hoc por políticos del tres al cuarto sin ética de ningún tipo más que la de autoenriquecimiento y el ya pasará.
Han estado jugando con fuego, dando medias vueltas de tuerca, hasta que se han pasado de rosca. Llegando a indecencias sociales que asustan a la propia ultraderecha francesa (p.ej. la ley del aborto). Se pensaban que había barra libre. Que no les iba a pasar factura haber recortado en sanidad, dependencia, Erasmus, I+D, leyes de suelo… A la vez que seguían usando dinero público para inyectar crédito a la banca una y otra y otra y otra vez. Disparando el endeudamiento de todos hasta ¡¡¡casi un 100% del PIB!!! Resulta que hemos sido nosotros los que vivíamos por encima de nuestras posibilidades, cuando ellos han dejado claro que no tenían ni puta idea de dónde estaban las suyas. A lo mejor es que se pensaban que estaban en Suiza. Quién sabe. Con tanto viaje igual alguno se ha desorientado… A las puertas de las Europeas, se han limitado a bombardear los debates televisivos con mensajes ilusionistas sobre crecimientos en la economía y el trabajo y también sobre Alemanias del sur. Pero son sólo eso: ilusiones, esta vez sólo de ellos.
De repente, cuando todos pensaban que iban a ganar, el sexto sentido de los ciudadanos se ha zampado a los otros cinco, incluso se ha zampado algún buen uso de la política (si hubiere) en las filas del archienemigo del PP. De repente, muchos votantes han visto que la más guapa del baile era la más tonta. De repente, se han fijado en la pequeñita de gafas que lleva aparato, y le han pedido bailar. Nada serio. Amistad y lo que surja… Eso sí, como surja algo tras estos meses que tendrán de relación hasta las próximas elecciones, ya pueden agarrarse los machos –ibéricos- porque el cambio de tendencia será un hecho. Las ilusiones en algunos casos autosugestionadas de los votantes ante algo tan grande como ser gobernados por gente “de la calle” (entiéndase el término como “normal”) han aglutinado la suficiente fuerza como para darle un tortazo al bipartidismo imperante en todos estos años de ¿democracia?
Para los dos grandes partidos, los resultados de las elecciones son resultado de tal serie de dislates y falta de respeto a los votantes de partidos pequeños de izquierdas o derechas, que estoy esperando ver los resultados de las siguientes. Tienen tiempo de prepararse para un cataclismo aún mayor al de estas. La casta empieza a resquebrajarse. Y con ella, la confianza en ella. Cualquier intento de mejora va a ser interpretado por la sociedad como “¿por dónde me la quieres colar esta vez?”… Históricamente, el ser humano es desconfiado. Basta un mal acto para echar por tierra cualquier reputación adquirida. Y eso lo sabemos todos, incluso ellos.
Sería de tontos pensar que el PPSOE va a desaparecer del mapa político-social del país. Pero también sería de tontos pensar que los resultados de las Europeas 2014 han sido una broma de los ciudadanos. El sinsentido que ellos proclaman, en realidad es un consentido de una sociedad harta de ineptitud, caciquismo y sinvergüenzas.
Paradojas de la vida: un sinsentido consentido.

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