sábado, 26 de julio de 2014

Lío en Río...

Se acabó. El cloroformo de donmariano para mantener dormida la atención del pueblo ha durado tres semanas menos de lo esperado por toda esa cantidad de forofos inmersos en la vorágine futbolera de Brasil. La selección española de fútbol se ha hecho un lío en Río, y mucho me temo que hará falta todo el agua del río, de Janeiro, para apagar el incendio provocado por un grupo muy bien organizado de chilenos. La selección ha hecho lo peor que podía hacer. Ha extrapolado al campo el mal endémico que envuelve desde un tiempo a esta parte a todo el país. Fútbol aparte, la broma de que la selección ha hecho un guiño a la proclamación de S.A.R. Felipito Tacatún ha corrido como la pólvora, aunque a tenor de la no-multitud que no-llenó las calles del trayecto por el que el Rolls Royce se paseó, bien se podría afirmar que le hizo un flaco favor. Esos hinchas apesadumbrados por la derrota de la Vencible, puede que lo que menos les apeteciese hacer ayer era asistir a la imposición de un nuevo rey que será muy majo, y estará muy "preparao", pero que solamente lo será porque una ley medieval de sucesión machista lo permite. Y menos mal, porque la primogénita... ejem, ejem... yatusabe. Sobre la Proclamación (mal llamada Coronación) divido mi análisis en dos partes.
El acto puertas afuera: como las más de mil palabras que se han dicho contra la monarquía no parecían suficientes, el pueblo ha decidido "crear" una imagen que vale más que ellas. La vista aérea del recorrido con calles semivacías solamente superpobladas de Policía cada "x" metros, francotiradores en los tejados y retenciones a republicanos que buscaban dar a entender lo que consideran injusto. 7000 agentes y 120 francotiradores exclaman por sí solos que "El pueblo no quiere reyes". Madrid engalanada, 100.000 banderas y 16.000 flores, pagadas a medias -dicen- entre la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid. A saber quién ha sido el Bigotes de turno que ha puesto el cazo esta vez… Arranques republicanos reducidos por los agentes a pie de calle, e incluso entrando en casas “pidiendo” que se retirasen las banderas republicanas (algo, dicho sea de paso, ilegal).
El acto puertas adentro: ostentoso y rococó hasta el absurdo. A mitad de camino entre el déficit de gusto y el superávit de gente invitada. Me resultó repelente ver allí dentro a toreros, cantantes, empresarios y demás gente que probablemente no les de para más que para pensar que el abuelo de Felipe fue Franco. El Juli, Ponce, el Iberdrolo, Florentino, Bisbal y Alejandro Sanz (por cierto, ¿les habremos pagado el viaje desde su residencia habitual en Miami?). Seguro que no invitaron a Jordi Hurtado por si acaso se ponía a hacer preguntas comprometidas que dejaran en evidencia a los asistentes. Las anécdotas darían para hacer un best-seller. Froilán hablando por teléfono con alguien mientras esperaba a que sus tíos llegasen a palacio. Las hijísimas vestidas para la ocasión. Se empeñan en llevar la parafernalia a la enésima potencia, cuando ya sabemos que la potencia sin control no sirve de nada. Mucho mejor y más cercano hubiera sido un acto manchado de austeridad en honor a la que gobierna la vida de cada vez más gente.
Lo peor de todo, es que esto es tan de locos que para modificar la constitución y se pueda hacer referéndum, se necesita el consenso de 3/5 partes del hemicirco, perdón, hemiciclo. Es decir, que el PP solo no podría imponerse a una consulta, si no fuera porque el PSOE (el otrora fundado como adalid republicano y obligado a convivir con la Monarquía durante la Transición) le acompaña de la manita en asuntos que puedan derribar los chiringuitos que tienen montados por ahí como las casas de los tres cerditos. Nosotros somos el lobo y ellos los cerdos que están dentro. Pues nada, habrá que soplar. El problema es que los izquierdosos cayeron en la trampa del PP, cuando ambos fueron tannnn hacia el centro, que ahora que están cogidos de la mano, les están llevando cada vez más a la derecha. Está tan instaurado que no sé si Madina será capaz de enmendar eso… Es como pedir a los funcionarios que no vayan de compras en horario laboral, o que los del PP sean capaces de conducir sobrios. Tarea harto complicada.
Hubo un tiempo en el que fui monárquico. Era un tiempo en el que pensaba que cualquiera podía ser rey, y me preguntaba a ver qué había que hacer para serlo porque a mí eso me gustaba como trabajo. Todavía no había hecho la comunión. Bendita inocencia. Luego me explicaron todo de repente. Los reyes lo son por la gracia de Dios. Pero… si Dios no existe ¿maldita la gracia no? ¿No será que a Dios lo inventaron los reyes y luego contaron la mentira tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando? Fue entonces cuando empezó el juego de tronos bajo el cuál estamos uncidos. Es tan estremecedor ver que tenemos reyes desde hace tantos siglos... En mi siguiente entrada, hablaré de lo que pienso sobre los aforados. Que también es para mear y no echar gota. 
Puestos a probar, que nos dejen elegir. Me imagino a Rajoy riendo "Ufff…quita, quita... vaya lío". Pues sí, menudo lío. En Río.

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