sábado, 26 de julio de 2014

Jaque... ¿Mate?

El traspaso de poderes ya es un hecho. Seremos testigos de la última caída del rey. Y puede que seamos testigos de la última Caída (con mayúscula) de la institución tal y como la hemos conocido hasta ahora. La realidad es tozuda, y los datos han ido abriendo los ojos cada día más a los ciudadanos hasta abrirlos tanto que podrían caérseles holgadamente de las órbitas. Solamente la condición de aforados o la intrincada red PPera podrá salvar de la quema judicial a la familia Telerín. Es una vergüenza que tengamos que oír en las noticias que Juanqui mantendrá su status de aforado “por el bien de España”. Y no nos queda más que tragar, aunque sea después de las cacerías organizadas -entre otros- por su amante, los petroviajes de negocios, las campechanas fotos con dictadores de todo el mundo, las infidelidades a una señora perdida para la causa, los por-qué-no-te-callas, etc… La única manera de no tragar es conseguir derogar la vía sanguínea como justificación única para recibir asignaciones económicas de tal infamia que avergonzarían a cualquier otro dirigente del paralelo 40 hacia arriba (excepto Her Royal Highness GinWoman de Inglaterra).
Lamentablemente, el entramado constitucional que encubre cualquier intención de tumbar la monarquía es tan inescrutable, que sería necesario un segundo tortazo de igual o mayor dimensión que el que ha tenido lugar en las Europeas del 25M para que Podamos crearnos expectativas tan utópicas a día de hoy. La mesiánica irrupción de la izquierda “por y para el pueblo” está haciendo las delicias de la gente que, con el sentido común por bandera y la impotencia de no poder convocar elecciones de motu propio, estaba atrincherada en Twitter haciendo virales las dolencias democráticas que los jueces destapan día sí y día también sobre Gürtels, EREs, Nóoses, o Nolorecuerdos. Cifras todas con las que podrían jubilarse, por ejemplo, un montón de señores y señoras sexagenarios (y no me refiero a EsPPeranza) obligados a hacer trabajos no siempre acordes a su edad. O dar de comer a los miles de niños pendientes de si van a poder hacerlo hoy o no.
En un momento en el que cualquier sobrecoste se mira con microscopio, ya hay peticiones formales a los jugadores de la selección para que donen parte de la prima que se les ha comunicado que tendrán en caso de ganar el mundial de Brasil: 720.000€ por cabeza. El fútbol está cargado de injusticias económicas, sobre todo entre equipos grandes y pequeños. Es lo único que vemos. Y precisamente por eso, deberíamos ahondar un poco en el fondo y no en la forma. Así, nos daríamos cuenta de que lo que en España son futbolistas, en otros países son jugadores de basket, beisbol, hockey sobre hielo, luchadores de sumo o “teto”… Y, más allá incluso, en otras épocas, atletas, gladiadores o caballeros andantes. No hace falta ser una eminencia para percibir que el único denominador común de todos ellos es conseguir que la masa social (castigada ya desde entonces con las obligaciones para con la nobleza) tenga un entretenimiento que le distraiga lo suficiente como para hablar de Milón, Espartaco, Wilt Chamberlain o Messi.
Ayer recibí mi primera paga por parte del INEM. Es jodido tener que sentirse privilegiado por tener algo que has conseguido con tu puto esfuerzo. Un derecho que has generado por tus propias obligaciones. No ha sido la fortuna la que ha hecho que aún me queden 23 pagas por recibir. Ha sido cada madrugón y cada buen o mal día de curro que me he vivido. Tanto yo como, supongo, el resto de los 6 millones de parados. Y es jodido saber que los que han provocado esta hecatombe están tannnnnn descontentos con su salario, que necesitan pudrir el sistema a golpe de corrupción sin torcer ni un poquitín el gesto cuando los jueces “no alineados” les imputan por cosas de tal bajeza moral como desviar fondos para niños del 3er mundo, recibir regalos o puestos de trabajo vitalicios por prospeccionar las costas que dan de comer a una parte de los trabajadores bajo el paraguas del Turismo de Canarias o Baleares. El porcentaje de riesgo en esas costas dicen que es mínimo. Señores, CUALQUIER VALOR MAYOR QUE CERO, independientemente de cuál sea la puerta giratoria o el enchufe de turno, debería ser suficiente para no matar un ecosistema.
Puestos a matar, empecemos porque el Jaque al rey sea Mate.

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