domingo, 6 de mayo de 2018

¡Manda tu nombre al espacio!

De un tiempo a esta parte, la agencia espacial estadounidense nos da la posibilidad a todos los ciudadanos del mundo -con acceso a internet- de formar parte de algunas de las misiones espaciales que lleva a cabo. Por muy increíble que parezca, es así. Es algo tan sencillo como enviar nuestros nombres con la sonda espacial en cuestión allende la atmósfera terrestre. What a time to be alive!

El s√°bado 5 de mayo de 2018 la NASA lanz√≥ la sonda In Sight rumbo a Marte desde la plataforma de la base a√©rea de Vandenberg (Florida). Con ella iban los nombres de miles de espaciotrastornados que se inscribieron hace ya casi tres a√Īos para ello. Con lo que cuesta enviar algo al espacio econ√≥micamente al espacio, ¿qu√© ha hecho la NASA para satisfacer ese “regalo”?  El proceso para incluirlos es algo verdaderamente curioso que os voy a explicar  en este post.  Son pocos pasos, pero parecen de pel√≠cula.

Lo primero que hace la NASA es divulgar en sus redes sociales (que no son pocas) que la misi√≥n X permitir√° viajar con ella a todo aquel que lo desee. Se genera un perfil de inscripci√≥n b√°sico como otro cualquiera de esos que rellenamos para tantas y tantas operaciones que hacemos en la web. 


Una vez que lo hemos rellenado, generan un “billete” hecho para la ocasi√≥n en el que figuran tus datos y los de la misi√≥n. Lugar de lanzamiento, fecha, misi√≥n… Aqu√≠ pod√©is ver el m√≠o que viaja ahora mismo a cientos de miles de kil√≥metros rumbo a Marte con la sonda InSight a estudiar sus terremotos.


Cuando se cierra el plazo de inscripción, la NASA microimprime todos esos nombres, de tal manera que quepan en este rectángulo verde de la foto.


Al decir “microimprime” estamos hablando de tama√Īos inconcebiblemente peque√Īos para nosotros. La letra E que veis en la imagen mide 70 nan√≥metros de ancho. Ojo.




Despu√©s de tener todo preparado, esas l√°minas verdes que os he mostrado antes se alojan  (redondeado en rojo en la foto) en una peque√Īo habit√°culo del exterior de la sonda desde la que acabar√°n saliendo de nuestro planeta con rumbo a otro cuerpo celeste. ¿No es maravilloso? Aqu√≠ pod√©is encontrar el enlace para la Parker Solar Probe, la siguiente misi√≥n en la que me inscribir√©. ¿Quieres ser un viajero espacial?… ¡pues ya sabes c√≥mo conseguirlo!


domingo, 29 de abril de 2018

La repercusión del vuelo de Gagarin



La historia de la Humanidad est√° repleta de haza√Īas. Las hay enormemente desconocidas y especialmente reconocidas. Incluso las primeras son relevantes para nuestro devenir como especie. Tenemos la capacidad de desarrollar tecnolog√≠as cada vez m√°s complejas que nos permiten hacer posibles retos que nuestros antepasados no pudieron ni siquiera concebir. Quiz√° la salida del ser humano de la Tierra al espacio es algo que entre dentro de ese conjunto de logros inimaginables… sin embargo, el 12 de abril de 1961, un hombre orbit√≥ el planeta Tierra basando el proyecto en la serie de experimentos con animales que le precedieron. Desde las primeras Drosophila melanogaster a Laika. El programa espacial sovi√©tico dio un bocado tremendo a la tarta de la carrera espacial poniendo a Yuri Gagarin, un joven piloto de pruebas de origen extremadamente humilde, en la inmensidad del espacio.

Aquella proeza no pas√≥ desapercibida a nadie y, si bien en la mayor√≠a de lugares se vio desde una perspectiva global, casi homenajeando a la propia vista de la Tierra que tuvo Gagarin durante una hora y pico, en otros se utiliz√≥ para sacar pecho y mirar por encima del hombro a «los otros». Fue un hito con trascendencia global en un mundo en el que internet no exist√≠a, aunque puede que hoy ya no podamos concebir c√≥mo se viv√≠a antes. Daba igual la linea editorial del medio, era una noticia que hab√≠a que dar, la enfocaras como la enfocaras. Despu√©s de la notoriedad que tuvo el hilo de Twitter sobre el tema, he decidido traer todas esas portadas a un post del blog, porque es verdaderamente curioso ver c√≥mo reaccionaron los en una gran cantidad de pa√≠ses. En este post voy a hablar de c√≥mo recogieron los peri√≥dicos de la √©poca el primer viaje al espacio de un ser humano. Antes de que el lector pueda pensar en la manera en que ir√© colocando las portadas, dir√© que lo har√© en el mismo orden que lo hice en Twitter. Ni mi procedencia, ni mi ideolog√≠a han influido en ese orden; simplemente he seguido el orden en el que fui recopilando los datos. ¡Vamos all√°!


En el mítico Daily Mirror inglés parecía tener claro el titular y publicaba en tono conciliador para con los rusos: "HOY el Mirror celebra la historia más grande de NUESTRA vida... la historia más grande de NUESTRO siglo"



El diario Daily Worker era un medio comunista de la ciudad de Nueva York que aprovechaba la coyuntura en su portada para destacarlo en el titular.



Mientras otros como The Huntsville Time de Alabama (EEUU), destacaba el hecho obvio de la llegada al espacio, pero también el hecho de haberlo conseguido dentro de una nave de 5 toneladas.



El Evening Gazette dejaba claro que hab√≠an sido los rusos en golpear primero en la carrera espacial. Adem√°s, ten√≠a una cita de los sovi√©ticos catalog√°ndolo como la "Mayor haza√Īa de la ciencia en la historia del hombre".



En Centroamérica y Sudamérica recogieron el hito de diversas maneras. El diario Prensa Libre de Guatemala, por ejemplo, lo sacaba en grande... pero a su manera. Quizá los medios no fueran suficientes como para en aquella época saber que a las astronautas, si son de la Unión Soviética, se les llama cosmonautas. Sea como fuere, le dieron la relevancia que merecía y también llevaba las palabras de Kennedy admitiendo ir a la zaga.



Los colombianos de El Tiempo Bogotá pusieron especial énfasis en esos 108 minutos que duró la órbita de Gagarin, así como algunas de las palabras de Yuri desde el espacio.



«El Colombiano» de Medell√≠n destacaba lo «incolume y sonriente» que hab√≠a regresado el cosmonauta al que llamaron -acertadamente- explorador.



Entre la ilusi√≥n y el optimismo, el «Jornal do Brasil» dec√≠a que Gagarin abr√≠a con su vuelo el camino hacia otros planetas. Genial y premonitoria interpretaci√≥n.



De vuelta a la Gran Manzana, el «Journal American» destacaba el estado de salud de Gagarin tras el vuelo.



En «The Milwaukee Journal», le daban valor a que fuera sovi√©tico... y a que hubiera vuelto a la Tierra.



«The Sun. Vancouver» sacaba unas declaraciones de Gagarin, el hombre del espacio: «Puedo ver todo», y tambi√©n que la gesta hab√≠a "electrificado" Rusia.



De la misma manera que el «Daily Worker» hablaba del comunista que fue al espacio, el diario tambi√©n comunista «L´Unit√°» de Mil√°n destacaba en el titular que "el camarada Yuri" hab√≠a contado su viaje desde el espacio, y un elocuente "La URSS en delirio - El mundo at√≥nito: un hombre sovi√©tico ha vencido al espacio c√≥smico".



En el «Corriere della sera» se pon√≠an po√©ticos diciendo que volvi√≥ a la Tierra despu√©s de haber visto aquello que ninguno hab√≠a visto nunca.



La «San Francisco Chronicle» tambi√©n recog√≠a en el titular que hab√≠a retornado sano y salvo.



En el «Neuer Tag Frankfurt» ten√≠an el «Triunfo del socialismo del sovi√©tico Gagarin» y le apodan como «el Col√≥n del siglo».



El franc√©s «Le progr√®s soir» rese√Īaba que Gagarin abr√≠a la era de los vuelos espaciales.



Por supuesto, Gagarin aparec√≠a en la portada del «New York Times» dando el protagonismo a los sovi√©ticos.



De la misma manera, el «New York World Telegram» hablaba de los sovi√©ticos y de que le hab√≠an tra√≠do de vuelta en buen estado.



Desde luego, en la prensa de la Unión Soviética reinó el triunfalismo. Sacaban pecho, y se titulaba que un soviético había llegado al espacio.






En espa√Īa, el Correo de Zamora lo pon√≠a en portada, y se√Īalaba que en Par√≠s ya se hablaba de que pronto el ser humano llegar√≠a a la Luna. Acertaron.



En La Vanguardia sacaban una infografía del vuelo ante la falta de otro material.



En el peri√≥dico «Espa√Īa Republicana», que se editaba en La Habana, se llegaba un poco m√°s lejos enalteciendo la ciencia sovi√©tica.




Para terminar este recopilatorio, he escogido el articulo de opini√≥n reivindicativo de Marjorie Proops para el «Daily Mirror», el mismo medio con el que he comenzado, en el que se hac√≠a la pregunta adelantada a su tiempo, y que verdaderamente la Uni√≥n Sovi√©tica ya ten√≠a en mente... como se pudo constatar un par de a√Īos despu√©s poniendo en √≥rbita a «Chaika» Tereshkova.



Puedes encontrar esta recopilaci√≥n en forma de hilo en mis Momentos de Twitter junto con algunos otros que he venido haciendo √ļltimamente. Espero que te haya resultado interesante y ameno, porque es un equilibrio dif√≠cil de conseguir.







s√°bado, 21 de abril de 2018

Leonardo NO inventó la bicicleta

Una de las capacidades desarrolladoras del ser humano es la de crear artilugios que supongan una soluci√≥n a problemas puntuales o mejoras, del tipo que sean. Inventos. Muchos de ellos son verdaderamente complejos y otros, sin serlo tanto, s√≠ que han tenido relevancia precisamente por lo contrario: su simpleza. Otros muchos tienen un padre al que agradecerle su existencia, y otros poseen un nacimiento tan difuso que resulta imposible determinar qui√©n tuvo la idea. Hay inventores famos√≠simos, mentes inquietas, y locos so√Īadores a los que no siempre les salen bien sus proyectos. Leonardo Da Vinci creo que engloba esas tres caracter√≠sticas. Destac√≥ por inventar tantas cosas fehacientemente, que no nos extra√Īa lo m√°s m√≠nimo que inventase casi cualquier objeto que nos digan. La bicicleta es una de ellas. ¿Pudo Leonardo idear algo que hoy es tan cotidiano y fundamental como la bici? El pasado 19 de abril se celebraba el #D√≠aMundialDeLaBicicleta, y os voy a contar la historia de esa atribuci√≥n.

Todo sucede a partir de uno de los elementos m√°s destacados del legado de Da Vinci: el C√≥dice Atl√°ntico. Un conjunto de estudios, ideas y anotaciones datado en 1490 que trascendieron al paso de los siglos gracias al buen recaudo al que fueron sometidos desde que el genio renacentista se los cediera antes de morir a Francesco Melzi. El mismo transcurso del tiempo perjudica la preservaci√≥n de toda obra, y es por eso que, a petici√≥n de un italiano empe√Īado en mantener el incunable en las mejores condiciones posibles, el c√≥dice debi√≥ someterse a un exhaustivo trabajo de restauraci√≥n. As√≠ las cosas, se decidi√≥ mandarlo al Laboratorio para la Restauraci√≥n de Libros y Manuscritos Antiguos de la Abad√≠a Greco-ex√°rquica de Santa Mar√≠a de Grottaferrata para su recuperaci√≥n y que fueran los monjes basilios que all√≠ habitaban los que se encargaran de la empresa.

Esta restauración tuvo lugar durante la década de los 60s del siglo XX, y es más o menos desde entonces cuando los medios de comunicación y museos de medio mundo -por no decir entero- se empezaron a hacer eco de una de las invenciones más relevantes y menos identificadas con Leonardo: la bicicleta. Es muy probable que quien esté leyendo estas líneas haya asistido a alguna exposición en la que se mostrara una bicicleta de madera fabricada a partir de un modelo que aparece en una de las hojas del Códice Atlántico.


Al parecer, y esto es lo curioso de la historia, esa bicicleta no fue para nada un dise√Īo de Da Vinci. Como si Leonardo hubiera inventado pocas cosas, alguien pens√≥ que hab√≠a que atribuirle tambi√©n la bici. El origen parece haber sido una muestra de humor (un poco sui generis, todo hay que decirlo) de uno de los monjes que intervinieron en el libro durante su restauraci√≥n, y que fue √©l quien la dibuj√≥. Afortunadamente, la tecnolog√≠a primero y el simple cotejado de datos con otras copias del c√≥dice despu√©s, permitieron aseverar que ese dibujo no ten√≠a m√°s de 50 a√Īos, coincidiendo casualmente con el per√≠odo en el que se estuvo restaurando. De todo el conjunto de copias que se guardan, tan solo la restaurada pose√≠a el boceto. Un desafortunado error que, lejos de hacer gracia, provoca un sentimiento de impotencia que no acierto bien a describir. 



Sirva esta historia para dejar bien claro que no todos los restauradores son as√≠, ni mucho menos, y tambi√©n para recordar que no tiene que ser cierto lo que grandes y peque√Īos museos hagan o digan por el mero hecho de que sean museos. El rigor de ciertas informaciones deber√≠a ser m√°s exhaustivo cuando se hacen afirmaciones tan relevantes. Como he dicho antes, Leonardo invent√≥ montones de cosas, pero no por eso se le pueden atribuir otras que no cre√≥, m√°s a√ļn cuando est√° constatado que es falso como en el caso de la bicicleta.

martes, 17 de abril de 2018

Orfeo y las Líridas

El mes de abril tiene una cita astron√≥mica que no tiene mucha relevancia, pero que a√ļn as√≠ se sucede a√Īo tras a√Īo. Os hablo de la lluvia de estrellas conocida como las L√≠ridas, un fen√≥meno que ocurre durante la segunda quincena del mes y tiene su pico el d√≠a 22.

Para llegar a los or√≠genes de esta historia debemos remontarnos a la √©poca de la Grecia Cl√°sica, concretamente a la regi√≥n de Tracia en el a√Īo 500 a.C., aproximadamente. Es probable que te suene Tracia por ser el lugar de origen del afamado y cinematogr√°fico gladiador Espartaco. Como dec√≠a, en aquel entonces ya se conoc√≠a a Orfeo como «el padre de los cantos» y tambi√©n que se encargaba con su lira de apaciguar a las bestias y a los hombres, con ella era capaz de mover √°rboles o rocas, e incluso de retener el curso de los r√≠os. Se dice que Orfeo aprendi√≥ m√ļsica de su hermano Lino, aunque pudo haber sido Apolo. La lira que tocaba estaba hecha a partir del caparaz√≥n de una tortuga y hab√≠a sido fabricada por el mism√≠simo Hermes.


Orfeo tuvo una vida verdaderamente notoria, entre otros motivos porque se le considera uno de los pioneros de toda la civilizaci√≥n, ense√Īando diferentes artes a los hombres. Esa posici√≥n le profiri√≥ cierta relevancia como sacerdote augur y profeta, as√≠ como la suficiente confianza como para fundar diferentes cultos y ritos m√≠sticos de purificaci√≥n o iniciaci√≥n. Entre sus haza√Īas se cuenta que embarc√≥ en el viaje de los Argonautas en la b√ļsqueda del vellocino de oro, y que utilizaba su lira para marcar el ritmo a los remeros, pero tambi√©n para proteger a los marineros de las sirenas con su m√ļsica. Tan s√≥lo uno de ellos fue seducido por esas voces y salt√≥ al agua desapareciendo para siempre. Adem√°s, Orfeo tuvo tambi√©n mucha trascendencia por su historia de amor con Eur√≠dice, que podr√©is ver en este hilo de @wikihilos.

Pero lo que realmente dej√≥ el legado de las L√≠ridas fue su muerte. Esquilo relat√≥ en su obra “Las Bas√°rides” que su muerte ten√≠a origen en el abandono de culto a Dionisio, proclamando a Helios (Apolo) como el dios principal. Este cambio molest√≥ tanto a Dionisio que decidi√≥ acabar con su vida, de tal forma que mientras Orfeo esperaba a la salida de Helios en el monte Pangeo, Dionisio envi√≥ a las Menades para que lo descuartizar√°n. Las Menades as√≠ lo hicieron, y tiraron despu√©s la lira al r√≠o. Sin embargo, Zeus envi√≥ entonces un √°guila para que la recogiera y la colocara en el cielo nocturno en forma de constelaci√≥n. La narraci√≥n de la desaparecida obra de Esquilo fue recogida as√≠ por Erat√≥stenes de Cirene, el mismo que midi√≥ la curvatura de la Tierra con un palo hace 2000 a√Īos. Pod√©is ver c√≥mo lo hizo aqu√≠.

Los meteoros que llegar√°n no tienen tama√Īos superiores al de un grano de arena y son los 49 km/s de velocidad relativa los que les hacen desintegrarse como l√≠neas de luz al cruzarse con la Tierra. Proceden del cometa Thatcher y aunque su pico tiene lugar el 22 de abril, pueden verse desde el 16 al 26. En esta imagen pod√©is encontrar la informaci√≥n b√°sica para mirar el cielo y verlas.

Fuente: astrofisicayfisica.com
Como curiosidad, y por si no la hab√©is visto, esa constelaci√≥n de la Lira es precisamente desde su estrella Vega el lugar desde el cu√°l procede la se√Īal extraterrestre que se recibe en el radiotelescopio de Arecibo (Puerto Rico) en la pel√≠cula «Contact». Una maravilla que todo aficionado a la ciencia-ficci√≥n debe ver al menos una vez en la vida.





domingo, 8 de abril de 2018

Cuarto aniversario del blog

Hace una semana me saltaba un recordatorio en Twitter que, por suerte o por desgracia, nunca tengo presente. Creo que es por suerte, y que es buena se√Īal que as√≠ sea. Este blog y este universo anchianer cumplen 4 a√Īos. 

Lo que naci√≥ como un repositorio de pensamientos para leer cuando llegase a viejo, sin tener la certeza de que llegue, se ha convertido en algo m√°s. Un lugar donde descargo conocimientos que he ido adquiriendo intentando hacerlos atractivos para que la gente consuma un poco m√°s de ciencia e historia de la puramente necesaria. Dicho sea de paso, considero que nunca se consume la necesaria. Hay que querer saber, hay que querer aprender y hay que saber a qui√©n preguntar… y eso no se ense√Īa. Se es o no se es. Da igual que seas doctor en una materia o que pases tus d√≠as en un trabajo de otro √°mbito. O incluso en paro, como he estado yo buena parte de estos √ļltimos a√Īos -y me encuentro ahora-. La curiosidad de los ni√Īos tiene que estar por encima de la edad, y el preguntarse cosas tambi√©n. 

Este a√Īo el ritmo de publicaciones del blog ha disminuido dr√°sticamente, e incluso pens√© en darle una vuelta al formato abandon√°ndolo para probar otras cosas, pero creo que no lo merece. El Hombre de Anchiano naci√≥ siendo un blog, y as√≠ debe seguir aunque sea de manera m√°s intermitente que antes. Despu√©s lleg√≥ Twitter donde al escribir estas l√≠neas casi hay 20.000 almas siguiendo mis contenidos. Me parece tremendo, en serio. Tambi√©n, y en menor medida, publico alguna cosita en Facebook e Instagram, y suelo compartir los posts como este en Google+ y LinkedIn.

Adem√°s, en enero de este a√Īo, incluso me sacaron en prensa por un hilo que jam√°s pens√© que tuviera tanto impacto y tambi√©n en enero comenc√© una nueva historia junto con mi hermano el @becarioenhoth y mi buen amigo @arivero87. Se llama @wikihilos y es un formato de divulgaci√≥n de historias, curiosidades y conceptos que hasta ahora no exist√≠a como tal, o al menos no bajo ese nombre. Algo tan simple como aunar los contenidos de Wikipedia con los hilos de Twitter, incluyendo im√°genes, GIFs y comentarios que los hagan m√°s amenos y en el que ya nos siguen en Twitter m√°s de 6.000 personas. Si tienes Twitter y a√ļn no nos sigues, te lo recomiendo. Lo pasar√°s bien y aprender√°s.

Fuera del mundo virtual, tengo en proceso la traducci√≥n de un libro sobre Michelangelo Buonarroti, y escribo peri√≥dicamente para Principia Magazine (principia.io) a la que agradezco enormemente que me propusiera formar parte de sus colaboradores. Me encanta su formato de una √ļnica cultura, y os recomiendo que os suscrib√°is -esta cu√Īa es gratis, pero desde el coraz√≥n-. Quique y compa√Ī√≠a hacen un trabajazo, y su impacto deber√≠a ser infinitamente mayor del que es. En serio, no cuesta -casi- nada al a√Īo y a ellos les da la vida. Extramuros de Anchiano he co-creado una asociaci√≥n para preservar el patrimonio de la villa en la que vivo, Balmaseda (Bizkaia). Cualquier asesor√≠a en ese √°mbito ser√° bienvenida porque estamos un poco peces todav√≠a.

Eso s√≠, jam√°s negar√© que los avatares anchianers me han permitido conocer gente maravillosa y llegar a lugares donde no ten√≠a pensado llegar ni por asomo. En ese sentido, pronto os informar√© de si acabo traspasando las fronteras… no depende de m√≠, pero la cosa est√° ah√≠. Si es as√≠, ser√© un poco m√°s feliz porque me encanta el tema que est√° en el aire ahora mismo.


Os agradezco enormemente que est√©is ah√≠, y que me permit√°is crecer con vuestras aportaciones. Por eso, os emplazo a dejar un comentario bueno si quer√©is "obligarme" a escribir m√°s a menudo, o malo si quer√©is que mejore alguno de los aspectos. La vida es cambio, y yo os lo agradecer√© enormemente. 

¡¡Larga vida al Hombre de Anchiano!!

jueves, 22 de marzo de 2018

Los amaneceres de Cassini

Par√≠s, 21 de marzo de 1684. Hab√≠a llegado a Francia pasados los 40, y probablemente se acordaba de las c√°lidas noches de observaci√≥n en su Italia natal mientras se dirige a disfrutar del fr√≠o parisino realizando otra de ellas en plena calle. La hoja a sucio en la que anot√≥ sus intuiciones ha vuelto a quedarse sobre el escritorio. Tirar√° de memoria, como tantas otras veces. Algo parecido le ocurri√≥ cuando percibi√≥ la estructura dividida de los los anillos de Saturno en 1675, cuando no hac√≠a un lustro a√ļn de que el rey Luis XIV de Francia le nombrara director del Observatorio de Par√≠s y le hiciera miembro de la Academia de las Ciencias. El mism√≠simo Rey Sol le tuvo en tan alta estima. Aquella noche ser√≠a una de esas grandes noches. Una m√°s en la oficina. Dibuj√≥ el cuadrante de cielo que observar√≠a en otro papel, de memoria, y despu√©s agarrar√≠a el telescopio para dirigirlo hacia esa zona de la noche parisina. Se sumerger√≠a una vez m√°s en los oc√©anos espaciales de Saturno, el intranquilo padre que devoraba a sus hijos al ser advertido de que uno de ellos le destronar√≠a.

El protagonista de la historia ficticia que estoy narrando es Giovanni Domenico Cassini, también conocido como Jean Dominique Cassini después de adquirir la nacionalidad francesa en 1673.

El telescopio no dejaba lugar a dudas. Su dilatadísima experiencia le confirmaba que esos dos cuerpos que tenía en mente, y que acaba de re-enfocar durante esa observación, no eran cometas. El frío empezaba a ser contrarrestado por la sensación de saber que algo nuevo estaba a punto de transportarle al mar de calidez en el que flota la euforia. Contemporáneo de Newton, y conocedor -en la misma medida que detractor- de las aportaciones astronómicas de Kepler, Cassini seguramente sublimaría en momentos como ese.

Los dos cuerpos de los que constat√≥ su naturaleza eran Tetis y Dione. Un par de nuevos sat√©lites a a√Īadir en la lista del gigante anillado. Cassini ya hab√≠a aportado otro: Japeto (1671) y Rea (1672), a los que llam√≥ Sidera Lodoicea (Las estrellas de Luis) en honor del Rey Sol, adem√°s del ya mencionado vac√≠o en la estructura de los anillos -que hoy lleva su nombre-. Tambi√©n llevaron su nombre la saga de “Cassinis” que dedicaron sus d√≠as a la observaci√≥n del cosmos, o mejor dicho sus noches. Su hijo, su nieto y su biznieto consiguieron logros no tan notorios, pero s√≠ importantes. La misi√≥n espacial que llev√≥ su nombre hasta septiembre de 2017 nos deleit√≥ con aproximadamente 400.000 im√°genes del sistema de Saturno y los puntos relevantes por los que pas√≥ hasta llegar a √©l. Este v√≠deo «A farewell to Cassini» con un mont√≥n de ellas es obra de Nah√ļm M√©ndez Chazarra (@nchazarra en Twitter) como homenaje a la misi√≥n y proyectado en el evento de divulgaci√≥n cient√≠fica de habla hispana m√°s importante del mundo: el Naukas de 2017, que se celebra en Bilbao a mediados de septiembre, y que casualmente coincidi√≥ con el d√≠a en el que la sonda finalizaba su vida √ļtil y era estrellada contra la atm√≥sfera de Saturno en un final memorable en el que desapareci√≥ al ser sumergida en la vasta inmensidad, muriendo “en servicio”.  


Tetis, descubierto por Giovanni aquella noche, es el quinto satélite de Saturno. Tiene 1060 km de diámetro y se encuentra a unos 300.000 km del centro del planeta. Su mayor cráter, Oddyseus, tiene un diámetro de 400 km. Entre sus fallas, la más larga es Ithaca, con unos 100 km de ancho y 2000 km de longitud. En la mitología griega, se la consideraba la Diosa de las Aguas y era esposa y hermana de Océano. Madre de oceánidas (dioses fluviales) y oceánides (ninfas marinas). Cuatro ellos y tres mil ellas. Sin embargo, es una de esas deidades anteriores a los registros históricos, por lo que poco sabemos de ella, más allá de que participó en la guerra contra los Titanes, en la que alzó a su hija Rea, sin existir culto alguno constatado.


Su otro descubrimiento, Dione, es un cuerpo de tama√Īo parecido a Tetis. Posee una gran cantidad de hielo bajo el cu√°l haya probablemente rocas de silicio o materiales m√°s densos. La superficie helada de Dione incluye regiones de alta y moderada craterizaci√≥n, adem√°s de llanos ligeramente craterizados y √°reas de fracturas tect√≥nicas. Heridas de guerra como las que presentaba Afrodita cuando su madre, Dione, la acompa√Īaba y cuidaba tras una batalla por defender a un hijo, todo ello seg√ļn la Il√≠ada de Homero. Hija de Urano y Gea y hermana de la propia Tetis.



La misi√≥n Cassini-Huygens constat√≥ que tanto Tetis como Dione expulsan part√≠culas al espacio, por lo que es evidente una actividad geol√≥gica. Una actividad como la que tuvo en vida el gran astr√≥nomo Cassini, que abandon√≥ la astrolog√≠a por propia voluntad para comenzar a gestar la historia de Saturno, J√ļpiter y sus lunas. Solo podemos darle las gracias por ello. 

domingo, 4 de marzo de 2018

«¿Apolo IX?¿No querr√°s decir Apolo XI?»


A lo largo y ancho del globo terr√°queo, por alguna extra√Īa raz√≥n, la gente tan s√≥lo conoce la expedici√≥n n√ļmero 11 de la misi√≥n Apolo de la NASA. Si preguntas “¿Cu√°ntas veces fue el ser humano a la Luna?” la respuesta variar√° entre “una”, si reconocen que as√≠ lo hizo el Apolo 11, o “ninguna” si son negacionistas. La Apolo 11 fue la que lleg√≥ a la Luna, por mucho que incluso algunos de los que s√≥lo conocen esa expedici√≥n del programa lo nieguen, y no s√© si realmente esos no se lo creen porque en realidad piensan que de repente, un buen d√≠a de verano de 1969, los EEUU decidieron lanzar un cohete a ver hasta d√≥nde llegaba y tuvieron la potra de que se encontraron con la Luna en su viaje. Visto as√≠, entiendo que haya millones de esc√©pticos por el mundo, la verdad. Por eso soy de los que piensa que hay que dar la mayor visibilidad posible al programa Apolo al completo. Desde los previos no tripulados y el dram√°tico Apolo 1 hasta el fabuloso Apolo 17. En alguna ocasi√≥n he hablado en el blog sobre otras de las expediciones (v√©anse el Apolo 8 y el 13), y en mi perfil de twitter @HdAnchiano he subido infinidad de v√≠deos o im√°genes sobre otras, por no decir todas. Esta vez voy a dedicar una entrada al Apolo 9, por el mero hecho de que fue lanzado un d√≠a 3 de marzo (de 1969). 

Como he comentado antes, puede que algunos piensen que los yankees se tirar√°n un largo y pusieran un cohete con tres personas a bordo de camino a la Luna en verano de 1969. Pues bien, que quede claro que NO FUE AS√ć. Detr√°s de aquel impresionante viaje del Apolo 11 hab√≠a 400.000 personas colaborando de una u otra forma para que todo el programa Apolo tuviera las mayores garant√≠as posibles en la √©poca para ser un √©xito. Dentro de todas esas personas se encontraba un nutrido grupo de astronautas cuyos nombres mucha gente se sabe de carrerilla como la tabla del 3. Hombres intr√©pidos, con un puntito de temerarios… pero no eran idiotas. Tambi√©n eran patriotas, claro. En eso da igual EEUU que la URSS. El amor a la patria era denominador com√ļn, ciertamente. Disciplina militar que les hac√≠a capaces de tomar decisiones que hombres “de la calle” no podr√≠an tomar. Hoy, por suerte -creo-, ha cambiado algo el cuento porque hay mucha m√°s tecnolog√≠a que intereses pol√≠ticos de por medio.


Como dec√≠a, el Apolo 9, lanzado un 3 de marzo, fue el encargado de probar el m√≥dulo lunar. Era la tercera misi√≥n tripulada, despu√©s del fat√≠dico accidente del Apolo 1 y la exitosa “excursi√≥n” a la cara oculta de la Luna del Apolo 8. En esta ocasi√≥n, el comandante James A. McDivitt, David R. Scott y Russell L. Schweickart fueron al espacio para un par de cosillas sin importancia: una era comprobar el correcto funcionamiento del habit√°culo que deb√≠a depositar a los astronautas en nuestro sat√©lite y la otra, casi nada, realizar un paseo espacial para ver si el traje que llevar√≠an a la Luna era eficaz. S√≠, los sovi√©ticos ya hab√≠an hecho actividades extravehiculares, pero esa es otra historia.

En relaci√≥n a ese √ļltimo objetivo, Schweickart sali√≥ de la nave y permaneci√≥ 37 minutos “ah√≠ fuera”. Los trajes eran equipos aut√≥nomos con propiedades tales como resistir desde -150¬ļC a 130¬ļC, impactos de micrometeoritos, tambi√©n ten√≠a que poder hablar con sus compa√Īeros all√≠ en el cielo como en la Tierra por radio y lo que no lleg√≥ a testar, garantizar 3h de soporte vital.

Otra de las tareas era realizar un ensamblaje en el espacio entre el módulo de mando Gumdrop y el módulo lunar Spider. Algo que era necesario comprobar porque si se bajaba a la superficie de la Luna y se volvía a subir, a ver quién era el guapo que lo hacía si fuera la primera vez. Por eso, protocolo de actuación en mano, el Spider se soltó y se alejo hasta 160 km. del Gumdrop para volver y realizar la maniobra. Hicieron todas esas pruebas en 10 días, después de 151 órbitas a la Tierra y 241 horas de vuelo. Todo un éxito que sentó las bases para que posteriormente los Apolo 11, 12, 14, 15, 16 y 17 pudieran realizar sus misiones en la Luna.


Quiz√° lo que les falte a muchos de los negacionistas sea cultura espacial sobre todas las apasionantes misiones, tanto de los EEUU como de la URSS o la ESA, que no se parecen en nada a las pel√≠culas que probablemente hayan visto en el cine -por cierto, plagadas de gazapos cient√≠ficos en su mayor√≠a-. Una dura pelea que me atrevo a afrontar con qui√©n sea, capaz de tener la amplitud de miras suficientes para admitir la realidad de los hechos y dejar as√≠ de decir estupideces sobre el famoso estudio de Stanley Kubrick, etc, etc, etc… 

domingo, 11 de febrero de 2018

Once ni√Īas


Hoy, 11 de febrero, se celebra el d√≠a la Mujer y la Ni√Īa en la ciencia. As√≠, de primeras, puede parecer un poco sesgado, pero mi pasotismo para con las etiquetas es tal que he decidido sacar lo positivo del tema, sin entrar a valorar otra cosa que no sea el verdadero motivo de la NECESARIA efem√©ride. Soy de los que dice que habremos llegado a buen puerto cuando no haya que celebrar “D√≠as de”. 

A menudo nos conocemos los logros de personas eminentes, de puro o√≠rlos cientos de veces. No importa su sexo, raza o religi√≥n, porque lo que trasciende es otra cosa. Podemos hablar de esos logros… que siempre habr√° una opini√≥n discordante que saque a colaci√≥n esos "sexo, raza o religi√≥n", el ser humano es as√≠, y en Twitter todav√≠a m√°s. Esto aplica incluso al feminismo m√°s radical, a que Elon Musk haya mandado su coche al espacio, o a que la gala m√°s feminista de los Goya la hayan presentado dos chicos. Siempre hay gente enfadada. Pero lo de hoy es otra cosa. O al menos debe serlo.

Para el tema de hoy, he pensado en hacer algo que no s√© si se ha hecho alguna vez. Si alguien lo ha hecho, enhorabuena. Si no, ser el primero no me hace mejor. Al contrario, me parecer√≠a mal serlo. Es probable que todas las personas que lean esto sepan de qui√©n estoy hablando sin llegar al final del primer p√°rrafo, pero bueno, that´s life… Lo que os propongo es averiguar qu√© cient√≠fica se esconde detr√°s de cada fragmento antes de ir al final del post a ver las soluciones. He pensado en hacerlo as√≠ de neutro para que ve√°is que dan igual las dur√≠simas condiciones de vida de la infancia de -hoy- ILUSTR√ćSIMAS mujeres  o la erudita formaci√≥n recibida en alta cuna. Dan igual. La realidad de cada ni√Īa es que con el paso del tiempo y la formaci√≥n suficiente -con o sin hombres de por medio- fueron capaces de deducir, descubrir, argumentar o mostrar cosas que los hombres no hab√≠an podido. Incluso peor, algunos de ellos se apuntaron el tanto que ellas hab√≠an marcado, aprovech√°ndose de la posici√≥n social que desde tiempo inmemorables el hombre tiene con respecto a la mujer. Sin m√°s dilaci√≥n, vamos all√°. Estas son las historias de algunas de las ni√Īas que nos abrieron los ojos. S√≥lo sus infancias. He elegido a 11 por la idea de @11febreroES de poner el l√≠mite en alg√ļn sitio. (Gracias por la sugerencia).

A√Īo 1670. Naci√≥ en Leipzig (Alemania), y el pensamiento de su -influyente- padre (ministro luterano) sobre la igualdad la hizo ser educada en las artes y las letras. Desde muy pronto se interes√≥ por la astronom√≠a, y de joven le permitieron ser estudiante y ayudante de un astr√≥nomo autodidacta que trabajaba por el d√≠a como granjero. La astronom√≠a en el siglo XVII alem√°n se realizaba fuera del √°mbito universitario.

A√Īo 1706. Naci√≥ como la √ļnica hija de seis hermanos en Par√≠s. Fue la √ļnica mujer entre seis hermanos, de los que solo otros tres sobrevivieron hasta la edad adulta. Su padre era bar√≥n, con «b» y presentaba embajadores de todo el mundo a su rey, Luis XIV. Un hombre culto, en contacto con fil√≥sofos, cient√≠ficos y matem√°ticos, decidi√≥ dar a su hija la misma educaci√≥n que a sus cinco hermanos. Con 10 a√Īos hab√≠a devorado ya alg√ļn cl√°sico y estadiado matem√°ticas y metaf√≠sica. A los 12 hablaba ingl√©s, italiano y alem√°n, y traduc√≠a textos del lat√≠n y el griego. Su educaci√≥n fue exquisita a pesar de no haber ido a colegios o universidades para hombres. Adem√°s, tocaba el clavec√≠n y recibi√≥ clases de esgrima, equitaci√≥n y gimnasia… territorios todos ellos -casi- vetados para las mujeres. Sin embargo, su pasi√≥n era la matem√°tica.

A√Īo 1750. Naci√≥ en Hanover. Era el octavo nacimiento y la cuarta hija. Su padre era obo√≠sta; se convirti√≥ en director de orquesta de la Guardia y estuvo fuera con su regimiento durante per√≠odos sustanciales. Enferm√≥ despu√©s de la Batalla de Dettingen en 1743 y nunca se recuper√≥ por completo. Solo una de sus hermanas sobrevivi√≥ junto con ella, pero se cas√≥ cuando ella ten√≠a cinco a√Īos, lo que hace suponer que a la menor se le encomendaron la mayor parte de los trabajos dom√©sticos. Ella y los otros ni√Īos recibieron una educaci√≥n superficial, aprendieron a leer y escribir y poco m√°s. Su padre intent√≥ educarla en casa, pero sus esfuerzos fueron en su mayor√≠a exitosos con los ni√Īos. A los 10 a√Īos, fue golpeada por el tifus, lo que impidi√≥ su crecimiento, eso le frenar√≠a su desarrollo normal. Adem√°s, sufri√≥ p√©rdida de visi√≥n en su ojo izquierdo como resultado de su ello. Su familia asumi√≥ que nunca se casar√≠a y su madre sinti√≥ que era mejor para ella prepararse para ser una criada en lugar de educarse, oponi√©ndose a los deseos de su padre. Su padre a veces aprovechaba la ausencia de su madre para ense√Īarle directamente o incluirla en las lecciones de su hermano, como el viol√≠n. Se le permiti√≥, eso s√≠, aprender a hacer vestidos, pero poco… Ver√©is por qu√©: aunque aprendi√≥ a hacer bordados de un vecino, sus esfuerzos se vieron obstaculizados por largas horas de tareas dom√©sticas. Para evitar que se convirtiera en institutriz y obtener su independencia de esa manera, se le prohibi√≥ aprender t√©cnicas de costura francesas o m√°s avanzadas que las que pod√≠a obtener de los vecinos. Despu√©s de la muerte de su padre, dos de sus hermanos le propusieron que se uniera a ellos en Inglaterra para tener un per√≠odo de prueba como cantante para las actuaciones de la iglesia de uno de ellos. Finalmente dej√≥ Hanover el 16 de agosto de 1772 despu√©s de la intervenci√≥n de su hermano con su estricta madre. En el viaje a Inglaterra, se introdujo por primera vez a la astronom√≠a a trav√©s de las constelaciones y las tiendas de √≥pticos. Asumi√≥ las responsabilidades de administrar la casa de su hermano y tambi√©n comenz√≥ a aprender canto. Aprendi√≥ a tocar el clavic√©mbalo, y eventualmente se convirti√≥ en una parte integral en las actuaciones musicales de su hermano en peque√Īas reuniones. No se mezcl√≥ con la sociedad local e hizo pocos amigos, pero tom√≥ lecciones regulares de canto, ingl√©s y aritm√©tica de su hermano, y lecciones de baile de un maestro local.

A√Īo 1815. Naci√≥ en Londres, y un a√Īo despu√©s su madre la separ√≥ para siempre de su padre, nada m√°s y nada menos que el poeta Lord Byron, mientras este dorm√≠a. Se instalaron en Seaham, Durham. La criatura era famosa en la sociedad brit√°nica como, por ejemplo, la hija de Isabel Preysler: por culpa de que su padre fuera famoso… e infiel. Su madre quer√≠a darle una educaci√≥n exquisita y no le dejaba juntarse con ni√Īos, as√≠ que su ni√Īez la pas√≥ con adultos… o sola. Con s√≥lo 4 a√Īos ya ten√≠a institutrices. A los 8 a√Īos daba m√ļsica a las 10 a.m., le√≠a franc√©s a las 11.15 a.m., aritm√©tica a las 11.30, a las 13.30h hac√≠a ejercicios, a las 15.15 le√≠a franc√©s otra vez y las 16.30 acababa con tareas de franc√©s. Fue criada en el sistema “recompensa-castigo” y enfocada a las matem√°ticas que tanto gustaban a su madre. Conoci√≥ a Mary Somerville, que acabar√≠a convirti√©ndose en una gran influencia. Tambi√©n conoci√≥ a personajes de la talla de Michael Faraday o Charles Dickens. Tuvo mala salud, sufri√≥ muchas de las infecciones infantiles y le dol√≠a la cabeza frecuentemente. A los siete a√Īos contrajo una enfermedad grave, que la mantuvo postrada durante meses. Y a los catorce qued√≥ paral√≠tica de las piernas debido a un sarampi√≥n, lo cual hizo que dedicara largas horas al estudio y a la lectura.

A√Īo 1850. Nace en Mosc√ļ, pero pasa su infancia en Palibino (Bielorrusia). Amaba desde ni√Īa la lectura y la poes√≠a porque se sent√≠a poeta en su interior. Adem√°s de su hermana, dos de sus t√≠os influyeron notablemente en su vida. Uno de ellos, un aut√©ntico amante de la lectura, que aunque no era matem√°tico, le apasionaba esta ciencia; su otro t√≠o le ense√Īaba ciencias y biolog√≠a. A menudo se sentaba en un banco del patio para ver oscilar con el oleaje provocado por el viento una pelota sobre un estanque, qued√°ndose sumergida en sus pensamientos matem√°ticos. Bajo la gu√≠a del tutor de su familia, Y. I. Malevich, comenz√≥ sus primeros estudios reales de matem√°ticas. A los trece a√Īos empez√≥ a mostrar muy buenas cualidades para el √°lgebra. Por esa √©poca escribi√≥: «Comenc√© a sentir una atracci√≥n tan intensa por las matem√°ticas, que empec√© a descuidar mis otros estudios». Pero su padre, a quien le horrorizaban las mujeres sabias, decidi√≥ interrumpir las clases de matem√°ticas de su hija. Aun as√≠ ella sigui√≥ estudiando por su cuenta con libros de √°lgebra. Pidi√≥ prestado un ejemplar del √Ālgebra de Bourdeu que le√≠a por la noche cuando el resto de la familia dorm√≠a. As√≠, aquello que nunca hab√≠a estudiado lo fue deduciendo poco a poco. Un a√Īo m√°s tarde, un vecino, el profesor Tyrtov, present√≥ a su familia un libro del que √©l era autor y ella trat√≥ de leerlo. No entendi√≥ las f√≥rmulas trigonom√©tricas e intent√≥ explic√°rselas a s√≠ misma. A partir de los conocimientos que ya ten√≠a, explic√≥ y analiz√≥ por s√≠ misma lo que era el concepto de seno tal y como hab√≠a sido inventado originalmente. Un profesor descubri√≥ sus facultades, y habl√≥ con su padre para recomendarle que facilitara los estudios a su hija. Al cabo de varios a√Īos su padre accedi√≥ y as√≠ comenz√≥ a tomar clases particulares.

A√Īo 1867. Nace en Varsovia la quinta hija de WŇāadysŇāaw, profesor de F√≠sica y Matem√°ticas, y de BronisŇāawa, maestra, pianista y cantante. Sus padres hab√≠an perdido todo por motivos pol√≠ticos, por lo que tuvo una infancia dura. Su hermana y ella acudieron clandestinamente a clases para no perder esa identidad polaca, con Polonia convirti√©ndose a la fuerza en parte de Rusia. Fue esa opresi√≥n rusa la que acab√≥ con Marie y sus hermanos aprendiendo a utilizar en su casa los aparatos e instrumentos de laboratorio que su padre retir√≥ de los dos institutos en los que impart√≠a clases. Despu√©s de eso fue degradado, reduciendo la cantidad de dinero que llevar a casa. Una -otra- mala inversi√≥n les hizo perder lo poco que les quedaba y se vieron obligados a usar su hogar como alojamiento nocturno de ni√Īos. A los diez a√Īos perdi√≥ a su madre de tuberculosis y a una hermana, por contagio de tifus de uno de esos ni√Īos. Tambi√©n perdi√≥ la fe en Dios despu√©s de eso. Internada en un instituto para ni√Īas se gradu√≥ en 1883 con matr√≠cula de honor, pero al a√Īo siguiente, probablemente deprimida, fue enviada a la campi√Īa con unos parientes. Como era mujer, no pudo matricularse en una educaci√≥n superior reglada. Ingres√≥ con otra hermana en una universidad clandestina…

A√Īo 1878. Una familia jud√≠a que posteriormente se convertir√≠a al cristianismo tiene una nueva unidad. Hac√≠a poco que el Kaiser Franz Josef hab√≠a concedido a los jud√≠os la igualdad c√≠vica con los austr√≠acos y por eso su padre pudo estudiar y ejercer la abogac√≠a. Esa situaci√≥n, en aquella √©poca, permiti√≥ que sus hijos pudieran elegir estudiar y continuar con esa profesi√≥n. Sin embargo, ella termin√≥ la escuela p√ļblica a los 14 a√Īos y no pod√≠a cursar estudios universitarios… por ley. No hace tanto, ¿eh?. Tuvieron que cambiar esa ley para que hubiese suficiente personal sanitario que pudiera atender a las mujeres musulmanas de las zonas ocupadas de Bosnia y Herzegovina. Ahora ya s√≠ que pudo estudiar una carrera de ciencias, y fue una de las cuatro personas que aprobaron el Matura (nuestra Selectividad).

A√Īo 1882. Nace en el seno de una familia jud√≠a, siendo la primog√©nita de los cuatro hermanos. Su primer nombre era Amalie, por su padre y abuela materna, pero comenz√≥ a usar su segundo nombre al convertirse en una jovencita. Durante su infancia, era corta de vista y hablaba con un leve sigmatismo, pero para nada era corta de mente: un amigo de la familia cont√≥ una an√©cdota a√Īos m√°s tarde sobre la peque√Īa, en la que resolvi√≥ con rapidez un acertijo en una fiesta infantil, apuntando ya su capacidad para la l√≥gica a temprana edad. Le ense√Īaron a cocinar y limpiar - como se acostumbraba con las j√≥venes de su √©poca, y recibi√≥ lecciones de piano, sin aplicarse con excesiva pasi√≥n a ninguna estas actividades, aunque le gustaba bailar.

A√Īo 1920. Nace en 500 Chepstow Villas, Notting Hill. Hija mayor de un acaudalado banquero mercante catedr√°tico, y con un t√≠o-abuelo que hab√≠a sido ministro de interior y el primer jud√≠o practicante en el Gabinete Brit√°nico. Luch√≥ por los trabajadores y tambi√©n por el sufragio femenino. Esa posici√≥n permiti√≥ a su familia asesorar a los jud√≠os refugiados en Europa que escapaban de los nazis. Desde peque√Īa, con unos seis a√Īos, demostr√≥ tener habilidades por encima de la media. Su t√≠a le dijo a su esposo que era «inteligente de manera alarmante» porque sumaba perfectamente. En la Escuela Lindores para se√Īoritas donde ingres√≥ con 9 a√Īos destac√≥ en ciencias, lat√≠n y, tambi√©n, deportes. Aprendi√≥ alem√°n y franc√©s. En 1938 se matricul√≥, y consigui√≥ una beca para la universidad, la Beca de Fin de Estudios (School Leaving Exhibition), de 30 libras esterlinas al a√Īo durante tres a√Īos, cinco libras esterlinas de parte de su abuelo. Su padre le pidi√≥ que cediera la beca a un estudiante refugiado que lo mereciera.

A√Īo 1928. Nace en Filadelfia en el seno de una familia de inmigrantes jud√≠os y se mudaron a Washington D. C. cuando ella ten√≠a unos 10 a√Īos. Fue por esa √©poca que empez√≥ a mostrar inter√©s por la astronomia. Su padre, Philip Cooper, fue un ingeniero el√©ctrico lituano y su madre, Rose Applebaum, originaria de Besarabia, trabaj√≥ para la Bell Telephone Company calculando el millaje para l√≠neas telef√≥nicas. Ten√≠a una hermana mayor, quien fue jueza administrativa en el Departamento de Defensa de los Estados Unidos.

A√Īo 1943. Nace en Belfast (Irlanda del Norte). Con un padre arquitecto -de un planetario, entre otras cosas- que la anim√≥ a leer lo que √©l ten√≠a en su biblioteca particular, ella se interes√≥ por los libros de astronom√≠a. Con 11 a√Īos no aprob√≥ el examen 11+ y sus padres la mandaron a la Mount School en York (UK), un centro cu√°quero para chicas. Acab√≥ en las universidades de Glasgow y Cambridge.

Todas ellas fueron ni√Īas antes de dar el paso a la madurez y contribuir enormemente a la Humanidad con sus actividades dentro del mundo cient√≠fico. De m√°s alta o m√°s baja cuna, aportaron lo que pudieron a la causa de la Ciencia en divers√≠simos √°mbitos. Para los hombres es un aut√©ntico lujo poder contar con millones de almas m√°s que estudien, divaguen, analicen, divulguen, acepten o rechacen hip√≥tesis y no podemos permitirnos no aprovecharlo.

Las ni√Īas tienen que saber que contamos con ellas por muchas razones, y la primera de ellas es porque todas son, al menos, como los hombres. Lamentablemente, hoy en d√≠a hay quien cree que no es as√≠, no es culpa suya. Es culpa de los siglos y siglos de desatenci√≥n al sexo femenino, enfocado todo desde la perspectiva de la fuerza f√≠sica y social.

Vidas duras en muchos casos y no tanto en otros, pero con un denominador com√ļn: inter√©s por la Ciencia en casa. Porque los ni√Īos y las ni√Īas hacen lo que ven en casa, salvo algunas excepciones. No dej√©is de llevarles a museos, excursiones a la Naturaleza, introducirles a la lectura y, en definitiva, no permit√°is que el √ļnico momento de sus semanas en los que est√©n en un entorno de ciencia sea exclusivamente dentro de las paredes de sus colegios. Este consejo sirve tambi√©n para los ni√Īos. La sociedad avanza en la medida en la que sus peque√Īos son educados fuera de los miedos que otros √°mbitos introducen como mantras desde dioses que castigan, pseudociencias como hor√≥scopos, TV basura… sac√°ndoles de la carretera del pensamiento cr√≠tico. Un lujo que no nos podemos permitir.

En este post, y por orden cronol√≥gico, os he contado lo que he podido encontrar sobre c√≥mo fueron las infancias de Mar√≠a Margarethe Winkelmann, √Čmilie du Ch√Ętelet, Caroline Herschel, Ada Lovelace, Sofia Koval√©vskaya, Marie Curie, Lise Meitner, Emmy Noether, Rosalind Franklin, Vera Rubin y Jocelyn Bell.